Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

32 – arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile este resultado. Es así como Lemmonier (1986), reconoce que la cadena operativa es finalmente un conjunto de actos secuenciales ordenados donde se imprimen elementos cognitivos y sociales sobre la materia a partir del despliegue de un con- junto de elecciones culturalmente orientadas. Recientemente Vergara (2019), ha criticado esta perspectiva de acciones secuenciales productivas en la manufactura de arte rupestre, en tanto, ellas descansan en una mirada metronómica por la cual las diferentes acciones se suceden de una manera dinámica, replicando una idea de tiempo lineal y progresivo, así como un entendimiento mecánico de las acciones técnicas. A su vez, Fiore (1996, 2020), ha resaltado la relevancia del acto de hacer como una práctica performativa que despliega trabajo y articula con múltiples dimensiones económicas, políticas y sociales. Desde nuestra perspectiva, y en coherencia con lo planteado por varios de estos trabajos, consideramos que el arte rupestre está intrínsecamente relaciona- do con el despliegue de un conjunto de prácticas sociales que se desenvuelven en un espacio específico, un tiempo limitado, según un ritmo particular y en el que intervienen y ensamblan personas, lugares, materias y otros seres. La cadena operativa, en esta mirada, más que ser un conjunto de acciones secuenciales, es la conformación y despliegue de un campo de relaciones que se dan a través de los actos de hacer y experienciar arte rupestre, red de relaciones que exceden la imagen y la roca marcada. En esta misma línea Ingold (2013), indica que todo acto de hacer es una prác- tica generativa a través de la cual se articulan los movimientos de una serie de seres y materias en el marco de una relación de correspondencia. Esta relación de correspondencia se despliega a partir de la inter e intra-acción de los flujos de materia, sensorialidades humanas y prácticas del hacer, las que se enlazan en una totalidad que deviene en un producto material. Para Jones y Cochrane (2018) esta relación de correspondencia entre quien hace y los materiales es propia a la ejecución de los objetos que llamamos arte, en tanto estos son el resultado de “arribar a un lugar nuevo a través de un proceso de encuentro e intra-acción” 3 ( Jones and Cochrane 2018: 25, traducción nuestra). En esta misma línea, Vergara (2019), ha sugerido que la manufactura del arte rupestre despliega un proceso de correspondencia, pero donde no sólo articulan personas y sustancias, sino que también los ritmos de las materias y del hacer. Por nuestra parte, agregamos dentro de este entramado el ámbito espacial, específicamente, los lugares en los cuales se realizan las prácticas inscriptivas. Ellos son nodos de despliegue de es- 3 “Arriving somewhere new through a process of encounter and intra-action” (Jones and Cochra- ne 2018: 25).

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=