Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile
22 – arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile Finalmente, las cabezas también se continúan, pero con modificaciones. Ellas incluyen en sus organizaciones espaciales nuevos patrones de simetría e in- corporan otras unidades visuales como otros tipos de grecas o triángulos en tras- lación vertical. Si bien esto mantiene una homogeneidad en la representación de las cabezas en relación con tiempos previos, las complejiza en términos visuales (Figura 1.12). Como ya indicamos, hay una continuidad tecnológica en la manufactura de estos motivos, pero aparece el piqueteado areal que implica una mayor inversión de trabajo y visibilidad del motivo. Espacialmente, estos petroglifos replican los principios de emplazamiento del conjunto anterior, por lo que estos nuevos pe- troglifos se disponen en sitios Diaguita previamente intervenidos e, inclusive, en mismas rocas y paneles. En otras ocasiones, ellos inauguran nuevos espacios de marcado, pero reiteran el patrón de ubicación al asociarse con laderas de cerro y quebradas que corresponden a rutas de movimiento. Todo lo anterior muestra que hay una gran continuidad entre este grupo de petroglifos y el inmediatamente anterior, lo que hace bastante complejo la separación exhaustiva entre motivos de uno y otro conjunto. No obstante ello, pensamos que el tercer y cuarto conjunto son dos grupos diferentes por cuanto la evidencia sugiere que se asocian a momentos distintos de la historia prehispá- nica, remitiéndose este último conjunto a la época diaguita-inka. Las razones que fundamentan esta asignación cronológica son variadas. Un grupo de motivos rupestres se encuentran también presentes en la cerámica de época inkaica, tal como los reticulados, ajedrezados, cuadrados de lados curvos, líneas horizontales y verticales o el mismo nuevo tipo de greca que se graba al interior de los rostros (Figura 1.14). A su vez, los nuevos patrones de simetría se reconocen también en la alfarería diaguita de época inka como en otros sopor- tes visuales propios al Tawantinsuyu en sus diferentes provincias (p.e. González 1998, 2011, 2013). Las escenas de pastoralismo son también coherentes con la po- pularización de animales domesticados en la región en esta época, incluyendo la aparición de nuevo taxones como la Alpaca (López et al. 2015). En los antropo- morfos, los escutiformes Santamarianos son propios también a la época inkaica (Troncoso 2011), recogiendo incluso algunos elementos de diseño cuzqueño en sus decoraciones interiores y que comparten con otras imágenes antropomorfas. En la cerámica diaguita-inka aparecen motivos de humanos con cuerpos con vo- lumen, o bien con posturas que se replican en el arte rupestre. Finalmente, aun- que las superposiciones son escasas, los casos conocidos muestran que motivos de este conjunto se disponen sobre los del conjunto anterior y no a la inversa.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=