Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile
18 – arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile Sus elementos interiores como ojos, bocas, narices se pueden indicar por formas geométricas simples como círculos o líneas, o bien por escalerados, grecas y otros elementos complejos (Figura 1.9). Espacialmente, estos petroglifos se segregan de los anteriores conjuntos de arte rupestre, coexistiendo sólo en unos pocos sitios como Valle El Encanto (cuenca del Limarí), que es uno de los más representativos de la región. Estos petroglifos se emplazan básicamente en pies y laderas de cerro asociadas a que- bradas o rutas de movilidad tradicionales de las comunidades campesinas y que permiten conectar los distintos valles entre sí. Este emplazamiento, a diferencia de los anteriores conjuntos, no muestra una relación significativa con el agua, por cuanto no hay en sus cercanías cursos constantes de agua. Las excavaciones realizadas junto a estos petroglifos, así como la misma inspección visual de los sitios, indica que no hay depósitos estratigráficos o evi- dencia material de algún otro tipo de práctica social efectuada en tales lugares. Mientras las excavaciones no han entregado resto alguno de cultura material, en superficie se reconoce únicamente unos pocos artefactos líticos y desechos de ta- lla, los que se asemejan a instrumentos asociados con la manufactura de grabados y la posterior reactivación de sus bordes activos (Méndez 2008, Vergara y Tron- coso 2015). Estos instrumentos líticos están elaborados sobre piedras angulares en materias primas de grano grueso que son obtenibles en las mismas laderas de cerro donde se ubican los petroglifos. Hemos ubicado este conjunto entre el 1.000 y 1.450 d.C. en asociación con el desarrollo de la cultura diaguita, la primera comunidad agrícola y sedentaria de la región. Por una parte, las superposiciones registradas muestran que estos petroglifos se ubican sobre los de surco profundo, indicando su posterioridad. Por otro lado, los patrones de simetría de estos petroglifos son los mismos que se encuentran en la cerámica diaguita y, que, por el contrario, no se encuentran en momentos anteriores. Las comparaciones iconográficas en este caso no fueron una herramienta de gran utilidad, debido a que el repertorio rupestre no es simi- lar al que se encuentra en la cerámica. A la par, mientras los petroglifos corres- ponden a grabados, la decoración cerámica se realiza por medio de pintura. Sin embargo, en ambos soportes priman los diseños no figurativos, aunque sólo se ha reconocido dos diseños que coexisten entre ambos soportes: círculos con punto central (que no se encuentran anteriormente) y escalerados continuos que difie- ren de los presentes en la cerámica del Alfarero Temprano y las decoraciones de las cabezas tiaras (Figura 1.10). A estas similitudes podría agregarse la presencia de cabezas sin tocados cefálicos en ambos soportes y algunos elementos decora- tivos que ellas comparten como lo indicara Iribarren (Iribarren 1953).
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=