Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

El arte rupestre del centro norte de chile – 15 pinturas tempranas, indicando su realización en momentos posteriores. A su vez, en otras superposiciones, ellos se encuentran bajo los petroglifos de surco superficial que hemos asociado con la cultura diaguita de momentos pre-inka e inka. Estas relaciones estratigráficas suponen una posición intermedia de este conjunto entre las pinturas y los petroglifos de surco superficial. Por otro, los tocados de las cabezas tiara tienen diseños escalerados y patrones de simetría que son similares a los identificados en el tipo cerámico molle bícromo (sensuNiemeyer, Castillo yCervellino 1989) que ha sido fechado entre 600 y 1000 d.C. (Troncoso et al. 2016). Al igual que los petroglifos de surco profundo, este tipo cerámico haría su aparición en la segunda mitad del período Alfarero Tempra- no y corresponde a una cerámica de formas restringidas con decoración pintada a partir del uso de los colores rojo, blanco y negro (Iribarren 1957, 1967). Este tipo cerámico muestra claras diferencias con la alfarería previa que se caracteriza por ser vasijas monocromas, de color negro o café, y cuyas decoraciones son incisas y grabadas. Se han reconocido también vasijas con decoraciones incisas similares a las pintadas del tipo molle bícromo y a las de las cabezas tiaras provenientes de cementerios del Alfarero Temprano posteriores al 500 d.C. (Pérez 2015) Estos antecedentes sugieren una relación de estos petroglifos con otros lenguajes visuales que se despliegan en la segunda mitad del primer milenio de nuestra era. Al respecto, la relación con asentamientos y depósitos estratigráficos ubicados entre el 2000 a.C. y 1000 d.C. no debe extrañar. Si bien en términos generales se da una modificación en el patrón de movilidad de los grupos hacia el 500 d.C., se mantiene la reocupación de sitios previos, a la par que se inauguran nuevos espacios de uso (Troncoso et al. 2016). Por tanto, la disposición espacial de estos petroglifos de surco profundo sería coherente con estas reocupaciones de asentamientos por parte de los grupos móviles, lo que se refrenda en el hecho que estos petroglifos suelen compartir espacio con pinturas en los mismos sitios. Conjunto 3: Grabados Diaguita de Surco Superficial (ca 1.000 d.C. a 1.450 d.C.) El tercer conjunto de arte rupestre es uno de los más prolíficos de la región y co- rresponde también a petroglifos, aunque con atributos técnicos y espaciales que lo diferencian del grupo anterior. Este conjunto se caracteriza por petroglifos de surcos superficiales que indican que no hay una reiteratividad en el proceso de marcado y remarcado de un mismo diseño. Por el contrario, los motivos pa- recen ser delineados por surcos que se realizan sólo una vez y, en muchos casos de manera muy expeditiva. Esto se expresa en trazos rugosos con profundidades

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