Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

El arte rupestre del centro norte de chile – 13 Conjunto 2: Grabados de Surco Profundo (ca 500 d.C. a ca 1000 d.C.) El segundo conjunto de arte rupestre se define por la exclusiva presencia de pe- troglifos de un tipo particular en términos tecnológicos y visuales, elaborándose a partir de un profundo surco que delinea las figuras y que es el resultado de con- tinuas y alternadas prácticas de raspado y piqueteado (Vergara y Troncoso 2015). Esto queda evidenciado en surcos con profundidades irregulares que se mueven entre 2 y 4 cm de profundidad, así como en sus superficies lisas (asociadas a pu- limento) y rugosas (asociadas a percusión) (Álvarez y Fiore 1995; Álvarez, Fiore, Favret y Castillo 2001; Vergara y Troncoso 2015). La profundidad de estos surcos ha llevado a que muchos de estos petroglifos estén casi completamente cubiertos por líquenes, lo que dificulta enormemente su reconocimiento en terreno. A la par, y como discutiremos posteriormente, los surcos de estos petroglifos sugieren que ellos fueron reiteradamente intervenidos con el fin de generar las menciona- das profundidades. A diferencia de las pinturas, en estos conjuntos son más recurrentes los dise- ños figurativos, destacando las llamadas cabezas tiaras, que corresponden a ros- tros de grandes dimensiones con tocados cefálicos de aún mayor tamaño. Mien- tras en ellos se dibujan ojos, bocas, narices y en ocasiones cejas, los tocados suelen presentar algún tipo de decoración interna como escalerados. Se encuentran también representaciones antropomorfas de cuerpo entero que se caracterizan por presentar largos troncos con volumen (generalmente de forma subcircular), sin que se indiquen las extremidades. Sus cabezas son de pequeño tamaño, no indican elementos interiores como ojos, bocas, narices; pero incluyen pequeños tocados cefálicos que suelen ser del tipo areal con decoraciones internas gene- ralmente de líneas paralelas. Se reconocen también representaciones aisladas de estos tocados cefálicos. No obstante, la presencia de antropomorfos, no se reco- nocen escenas o representaciones de actividades específicas de las personas (Fi- gura 1.7). Tampoco se dibujan instrumentos asociados a los sujetos, a excepción de los mencionados tocados, ni animales. Los motivos no figurativos corresponden básicamente a círculos aislados, así como círculos y cuadrados con decoraciones internas de líneas preferentemente. En ocasiones los círculos pueden tener apéndices en sus partes inferiores. Estos elementos indican que el corpus iconográfico de estos petroglifos es distinto al de las pinturas, siendo los únicos diseños que se continúan entre uno y otro mo- mento los círculos o cuadrados con decoraciones lineales interiores.

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