Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

El arte rupestre del centro norte de chile – 11 Otra línea de evidencia relevante corresponde a los instrumentos óseos de- corados provenientes de contextos de cazadores recolectores de la primera mitad del Holoceno Tardío y los cuales muestran decoraciones y patrones similares a los motivos de arte rupestre (Schiappacasse y Niemeyer 1965-66, Quevedo 1988; Bravo, Troncoso y Santander 2019) (Figura 1.5, p. 254). Ni los diseños, ni las simetrías son replicadas previa o posteriormente sobre otros soportes materiales y, nuevamente, son coherentes con los fechados absolutos de las pinturas. Final- mente, cabe señalar que en los casos que se han reconocido superposiciones en las pinturas, éstas generalmente se encuentran bajo grabados, indicando que su ejecución es previa a los petroglifos. A pesar de esta sólida evidencia, un conjunto de nuevos datos nos ha llevado a ampliar la cronología de estas manifestaciones, extendiéndolas hasta mediados del siglo XVI (Troncoso, Pascual y Moya 2018). Esta extensión se basa en distin- tas líneas de evidencias. Primero, una nueva datación absoluta de pintura negra ha entregado una fecha para el siglo XV de nuestra era (ver tabla 1.2, sitio Cabrito Laguna). Segundo, dataciones de contextos estratigráficos con pinturas rupes- tres muestran también la presencia de ocupaciones residenciales de cazadores recolectores entre los siglos XI y XVI, los que coexistirán con comunidades agrí- colas que habitan este territorio desde el siglo XI (ver tabla 1.3). Esta situación no debería extrañar, pues es sabido que en una serie de espacios del centro norte de Chile se da un mantenimiento del modo de vida cazador-recolector en espacios no ocupados por las poblaciones agrícolas Diaguita y el que se extendería hasta el siglo XVI (Pavlovic 2004, Méndez, Troncoso, Pavlovic y Jackson 2009). Ter- cero, tanto en Choapa como en Elqui hemos identificado pinturas rupestres que se ajustan a esta tradición, pero donde se representan escenas de monta, imagen propia a tiempos coloniales y que se asocia con la introducción del caballo a América por parte de las poblaciones españolas (Troncoso et al. 2018) (Figura 1.6, p. 254). A pesar de esta larga extensión temporal, el conjunto de dataciones absolutas obtenidas sugiere una mayor frecuencia de pintado para la primera mi- tad del Holoceno tardío, situación que deberá ser evaluada con nuevos estudios y más dataciones absolutas en un futuro. De esta manera, el conjunto de datos permite indicar que en la región se dio una extensa tradición de producción de pinturas rupestres por los grupos caza- dores recolectores del Holoceno Tardío, la cual se extendió por cerca de 3.500 años. Si bien el estado actual de la investigación no nos permite reconocer con claridad las transformaciones en el tiempo asociadas a la producción de pintu- ras, si parecen reconocerse algunas modificaciones. Por una parte, la aparición de la escena de monta y cruces cristianas de cuenta de cambios en el repertorio

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