Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

8 – arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile tremos) y la indirecta por medio de pinceles (evidenciadas en surcos regulares con terminaciones no curvas) (Cordero y Moya 2015). Sin embargo, estos datos son aún preliminares y requieren mayor análisis. En relación con los aglutinantes utilizados, los resultados no han sido muy esclarecedores, pero en al menos un caso se reconoce la presencia de aminoácidos de proteínas animales que pueden corresponder a colágeno (Moya et al. 2016). Las características antes descritas les entregan a las pinturas una importante homogeneidad técnica y visual que permite segregarlas del restante corpus de arte rupestre y entenderlas como un conjunto particular de arte rupestre de la región. En relación con su cronología, y tal como había sido sugerido por otros autores (Ampuero 1966, Ampuero y Rivera 1971, Castillo 1985), asociamos estas pinturas en un inicio con las comunidades cazadoras recolectoras de buena parte de la primera mitad del Holoceno Tardío (períodos Arcaico Tardío y parte del Alfarero Temprano), ubicándolas entre el 3.000 a.C. y el 500 d.C. Un conjun- to de líneas de evidencias independientes entre sí ha apoyado esta cronología. Por una parte, y como indicamos, el análisis formal de las pinturas muestra una gran homogeneidad en el conjunto sugiriendo que ellas responden a un mismo conjunto estilístico (Moya 2015). Esta situación se refuerza por su recurrente patrón espacial de emplazamiento, asociándose con campamentos de cazadores recolectores del Holoceno Tardío y cursos de agua secundarios como quebradas y esteros (Troncoso, Vergara, González, Larach, Pino, Moya y Gutiérrez 2014, Moya 2015). Por otro, se cuenta con un conjunto de dataciones absolutas directas de pinturas de color negro manufacturadas en base a carbón y que son coheren- tes con el rango temporal antes descrito (Tabla 1.2) (Troncoso et al. 2017). A su vez, dataciones directas de hollín ubicado bajo pinturas rupestres han entregado fechas del Holoceno Medio, sugiriendo que las pinturas serían posteriores a tal momento (Troncoso et al. 2017). Por otro lado, los pigmentos son recurrentes en los contextos estratigráficos de los asentamientos residenciales y funerarios de los grupos cazadores recolec- tores del Holoceno Tardío (p.e. Schiappacasse y Niemeyer 1964, Ampuero y Ri- vera 1971b), mientras que son escasos en ocupaciones de los grupos previos y las poblaciones agrícolas, en coherencia con las dataciones directas de las pinturas rupestres. A su vez, y como se observa en la tabla 1.3, los fechados directos de las pinturas rupestres son contemporáneos con las dataciones obtenidas de los contextos estratigráficos en los asentamientos que presentan pinturas rupestres y pigmentos en estratigrafía. A manera de ejemplo, las dataciones del sitio Tama- ya-1 fueron obtenidas de una capa donde se registró un mortero con pigmento rojo, existiendo pinturas rupestres del mismo color en las inmediaciones del si-

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