Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile
Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile – 215 zona y la vertiente oriental de los Andes hacia fines del siglo XIX, inicios del XX (Podestá et al. 2006). Múltiples de esos petroglifos se encuentran hoy en sitios de arte rupestre diaguita, mostrando una tradicionalidad de movimiento en el espacio y de la práctica de marcar rocas en ese transecto. Ello también da cuenta de las capacidades afectivas que estos espacios ancestrales tienen posterior a la época prehispánica, en tanto esas marcas de arrieros son también una respuesta a la incitación a marcar que generan las rocas intervenidas por lo/as diaguita hace mil años, generando un paisaje de acción social que trasciende los siglos. La realización de otros conjuntos de marcas como incisiones, nombres, fechas, propaganda política o iconografía moderna, muestra cómo esta práctica llega al presente y permea el paisaje actual de la región. Estas nuevas intervenciones sobre las piedras establecen una práctica de profunda raigambre en la zona y que en su despliegue genera una articulación y citacionalidad con el pasado, reprodu- ciendo según otras dinámicas una historia milenaria de relaciones entre espacios, personas, cuerpos y rocas. El uso turístico de los sitios rupestres, las constantes visitas en excursiones de trecking y el uso de la iconografía ahí presente por par- te de artistas locales reafirma cómo rocas e imágenes siguen manteniendo sus prácticas afectivas en el presente, conformándose como actores relevantes en las actuales dinámicas identitarias y espaciales de las comunidades de la región, ex- cediendo la temporalidad de la mano que le dio origen y mostrando la agencia de lo/as antiguo/as habitantes de este territorio sobre las personas que hoy lo habitan. A manera de cierre Comenzamos este libro preguntándonos ¿Qué puede aportar el estudio del arte rupestre a la comprensión de los procesos socio-históricos? Creemos que a lo largo de este recorrido hemos podido entregar una respuesta que da cuenta como el arte rupestre - en tanto práctica, materialidad y experiencia- puede entregar- nos una mirada a los procesos socio-históricos donde se entrecruzan paisajes, au- diencias, propiedades de los materiales, movilidades, cuerpos, dinámicas socio- políticas y modos de vida entre una serie de aspectos. Responder esta pregunta requirió levantar la mirada y seguir las múltiples articulaciones que imágenes, rocas y lugares desplegaban a través de los actos de hacer y experienciar el arte rupestre. Levantar la mirada nos parece central no sólo para comprender estos campos de relaciones, sino también desde una perspectiva epistemológica, en tanto ella permite aunar datos y generar múltiples líneas de evidencias para darle solidez a nuestras propuestas interpretativas.
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