Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile
Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile – 211 En el largo término, nos vemos enfrentados a dos grandes tendencias rít- micas que reiteran la segregación entre grupos cazadores-recolectores y agríco- las. En el primer caso, y no obstante la variabilidad tecnológica entre pinturas y petroglifos de surco profundo, la ritmicidad del hacer es baja y se asocia a una mayor recurrencia de la experiencia de observar arte rupestre dado su emplaza- miento en sitios residenciales. En contraposición, en las comunidades diaguita esta ritmicidad es alta, siendo una práctica recurrente en el tiempo y posiblemen- te experienciable por un amplio número de miembros del grupo social, pero en contraposición, su observación podría ser menos frecuente que entre los grupos cazadores-recolectores al ubicarse en espacios fuera de las áreas residenciales. Esta ritmicidad también se modifica pues mientras la de los grupos cazadores- recolectores se asocia a la pausa en un contexto de vida móvil, la ritmicidad dia- guita ocurre en una dinámica práctica de movilidad, pero en un contexto de vida sedentaria. Si bien se hace necesario explorar este tema en otras materialidades y ám- bitos de la vida social de estos grupos, es posible pensar que estas particulares temporalidades de paisajes y haceres se relacione con lógicas diferenciales de temporalidad, pues como bien indica Gosden (1994: 112), el tiempo de una di- mensión de la existencia humana que se desenvuelve en acción y una estructura de ocurrencias. Esta idea toma más fuerza al constatar que diferentes autores han sugerido que entre grupos cazadores-recolectores y agricultores el tiempo adquiere diferentes formas (p.e. Hernando 2002, Criado 2012), por lo que estas ritmicidades podrían estar articulada con tal dimensión. En nuestro caso, estas ritmicidades muestran que, al menos la generación del tiempo en el arte y su cor- porización en las experiencias difieren dramáticamente, por lo que los campos de relaciones se territorializan y reproducen más frecuentemente entre los segundos grupos. Es interesante que esta situación produce dos posibilidades diferenciales de cambio. Mientras en los grupos cazadores-recolectores el espaciamiento de la práctica abre la posibilidad para que ella sea transformada fácilmente debido a su no recurrencia, entre los grupos agrícolas su reiteratividad es lo que genera la opción para el cambio y la desterritorialización. La extensión temporal de unos y otros muestra la presencia de múltiples mecanismos que evitan esta situación y en los que, nuevamente, entra en juego las características que definen su tempo- ralidad, la estructuración de las prácticas que bajo ella se despliega y el conjunto de inmaterialidades que a ellas se asocian (imaginarios y narrativas). Estas distintas ritmicidades tienen también una implicancia sobre los proce- sos de transmisión de conocimiento como bien han indicado Moya et al. (2019). El amplio espaciamiento temporal en los eventos de hacer entre los grupos caza-
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