Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile
Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile – 205 jerarquizadores. Sin embargo, tal discusión se ha centrado en priorizar la idea de jerarquías y poder. En nuestro caso, pensamos que las modificaciones que se dan sobre discursos, relaciones y visualidades de los cuerpos refiere no sólo a aspectos semánticos y representacionales, sino que tienen una raigambre más profunda asociada, por un lado, con cómo se constituyen los cuerpos, especialmente las ca- bezas y cuáles son sus propiedades y capacidades socio-históricas y, por otro, con las mismas nociones de personas, construcción de subjetividades y las distintas corporalidades propiciadas desde esta práctica y materialidad. En el caso de las propiedades y capacidades de las cabezas, algo que discuti- remos un poco más adelante, refiere al cambio en su relacionalidad que modifica una articulación en relación con el agua a otra como elemento mediador y centro entre mitades. Esta transformación no es sólo un cambio de significado, sino que de las propiedades a las que se asocian y poseen estas cabezas, así como el papel que cumplen dentro de sus contextos socio-históricos. Es por ello que las cabezas cambian entre el conjunto de petroglifos de surco profundo y los de surco super- ficial, dando cuenta de distintas articulaciones de éstas dentro de su entramado histórico, aunque compartan ser parte del mismo segmento del cuerpo. En efec- to, mientras en el primer caso hay una articulación entre cabezas, tocados, agua y espacios residenciales, en el mundo diaguita esta ensambla más bien con rutas de movimiento, espacios no residenciales, centros que articulan mitades. Una transformación también se observa en la historia visual de los antropo- morfos, donde se enfatizan distintos elementos y posiciones, comenzando por los tocados en los petroglifos de surco profundo, los cuerpos lineales angulados sin otro elemento en época diaguita y, finalmente, cuerpos con volúmenes, toca- dos y objetos en tiempos inkas. Estas transformaciones de la corporalidad gene- ran un paisaje corporal diverso (bodyscapes sensu Geller 2009) a lo largo de la historia del centro norte de Chile, diversidad que va a la par con los cambios que se reconocen en los tratamientos corporales presentes en las prácticas funerarias o en las características que adquieren las vasijas antropomorfas a lo largo de la secuencia. Estas transformaciones darían cuenta de la conformación de distintas cor- poralidades, así como de distintas nociones de persona y subjetividades. Las ca- bezas ejemplifican lo anterior, al igual que el devenir de los antropomorfos, los que en un primer momento se fundan en la presencia de tocados, articulación que desaparece en época diaguita, pero que vuelve en tiempos diaguita-inka pero en pos de crear diferencias entre sujetos antes que unir a una comunidad como ocurre con los petroglifos de surco profundo. Las nociones de colectividad también se ven sujetas a estas transformacio-
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