Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile – 203 de violencia y conflicto, así como una alta intensidad de marcado espacial a tra- vés de pinturas y piedras tacitas, contextos y situaciones que no son recurrentes en los otros espacios, donde no se identifican los grandes cementerios menciona- dos (p.e. Quevedo 1998, Castelleti et al. 2012). En el caso de la Cultura Diaguita nos enfrentamos ante una comunidad con una organización social a mayor escala que, incluso, algunos autores han defini- do como jefaturas (Ampuero e Hidalgo 1975). Independientemente de ello, nos encontramos ante una unidad socio-política que excede la unidad residencial y familiar por lo que cualquier papel que juegue el arte rupestre como constructor de comunidades requiere que esté fuera de los espacios residenciales, siendo ac- cesible a una amplia y variada audiencia. Es por tal razón que los sitios rupestres de este momento los hemos definido como plazas al permitir esta integración a una escala más amplia. En este caso, como en los cazadores recolectores, se vuelve a reconocer el carácter multiescalar de las comunidades, en tanto se reconocen diferencias entre las cuencas y sus sectores inferiores y superiores. Las diferencias inter-cuencas es algo observado también en la alfarería decorada diaguita (Gon- zález 2013). Sin embargo, a diferencia de los contextos cazadores-recolectores, dentro de este arte diaguita se ve una mayor homogeneidad a lo largo del territo- rio y es posible reconocer diseños centrales como las máscaras que se despliegan de forma constante y recurrente. Esta situación nos parece que muestra cómo se da un nivel de integración social más amplio que el de las comunidades caza- doras recolectoras que pintaban o realizaban surcos de grabado profundo, no obstante las diferencias que se observan entre espacios. En esa línea, junto con la separación cuenca superior / cuenca inferior, parece ser que la unidad valle pasa a ser un recurso relevante en la organización de las comunidades diaguita dada su importante variabilidad, situación que se refleja claramente con el impacto diferencial de lo inkaico en estos territorios. Con relación a la dinámica regional de lo inkaico, pareciera que acá se despliega otro tipo de integración, pues no es posible reconocer un diseño específico que corte a todo el territorio, pero si se da un movimiento diferencial de visualidades entre las cuencas, así como una baja frecuencia de éstos en los sitios de arte rupestre. En ese contexto, quizás el patrón relevante regional se basa en la exclusión de estas manifestaciones de las instalaciones inkaicas dentro de todo el territorio. Estos resultados muestran cómo, entre otros factores, la espacialidad del arte rupestre y la conformación de audiencias van directamente relacionadas con las lógicas de organización social y el papel que juega esta materialidad en este pro- ceso. La exclusión de estas manifestaciones dentro de los espacios promovidos por el Inka es un claro ejemplo del reconocimiento por parte del Tawantinsuyu

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