Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

202 – arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile sidenciales a espacios no residenciales. Esta transformación guardaría directa relación con la organización social, tamaño de los grupos sociales y el papel del arte rupestre en la conformación de estas comunidades. En el caso de los caza- dores-recolectores es sabido que la unidad social principal es la banda móvil, la cual maneja una serie de otras articulaciones sociales dentro de lo que Whallon (2006, 2011) ha llamado la conformación de redes sociales. La realización de arte rupestre en espacios residenciales es solidaria con lo anterior, en tanto al no so- brepasar la unidad social principal al grupo en movimiento, el emplazamiento del arte rupestre permite que sea la totalidad de esa unidad la que lo experien- cia, apoyando con ello la creación de la comunidad dada su constante interac- ción cara a cara. A su vez, cuando estas unidades móviles articulan en entidades mayores el arte rupestre apoya ese proceso de creación de comunidad al existir, por una parte, tendencias que segregan sectores de las cuencas y entre cuencas, generando lo que podríamos denominar espacios rupestres territorializados, y por otro, sitios de agregación social. El reconocimiento de sitios como Valle El Encanto muestra también cómo esta práctica se inserta dentro de las redes de seguridad ( safety net ) propuestas por Whallon (2006, 2011), las que se orientan a la generación de relaciones sociales entre distintas bandas que permitan el apoyo mutuo en momentos de stress social o ambiental. A la vez, la segregación espa- cial entre los conjuntos de pinturas rupestres muestra la presencia de distintas comunidades en la región, pero que nuevamente, se articulan entre ellas a partir de compartir una práctica y una lógica del hacer que les entrega identidad. Esta dinámica muestra que estos grupos desplegaron múltiples niveles de integración social en la región, los cuales, por un lado, permitían su articulación bajo ciertas circunstancias y en relación con la conformación y reproducción de sus redes de seguridad e información (Whallon 2006), pero por otro, generaba exclusiones y diferencias entre estas mismas comunidades, las que posiblemente más recurren- tes dada su fijación en el paisaje. Desconocemos a ciencia cierta las razones que llevan a que los ritmos de pin- tado sean distintos en las diferentes cuencas, pero a pesar de ello, nos parece que deben relacionarse tanto con las dinámicas de reclamación sobre el paisaje como con la necesidad de afianzar y consolidar a las unidades sociales ahí presentes. Con respecto al primer punto, la evidencia arqueológica da cuenta de un im- portante proceso de aumento demográfico y reclamación territorial para el Ar- caico Tardío en toda la región estudiada (p.e. Quevedo 1998, Méndez y Jackson 2004), pero una mirada en más detalle deja claro que ese proceso es más intenso para cuenca inferior de Elqui-Limarí que para los otros territorios. Esto queda ejemplificado en que en esta zona se reconocen grandes cementerios, evidencias

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