Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

Rocas, lugares e imágenes bajo el estado inkaico – 183 Kanter (2010) sugiere que una de las particularidades sobre las cuales se es- tructura el liderazgo en sociedades como la diaguita, es la confianza que pre- sentan los miembros de la comunidad en las decisiones que toma el/la líder especialmente en situaciones no rutinarias o cruciales con la reproducción del colectivo social. En ese contexto, el accionar de lo/as líderes locales en época inkaica respondió a las necesidades y demandas que le imponía su cargo: mediar. En tanto el Tawantinsuyu se hace presente en la región como una comunidad extendida compuesta por una diversidad de seres, fueron lo/as líderes locales quienes debieron articular y mediar con el estado en pos de mantener los equi- librios y reproducción de la comunidad y el mundo. Su capacidad para articular con una serie de otros no humanos, por tanto, le permitía negociar y relacionarse también con el conjunto de otros seres que formaban parte del estado inkaico y que, como sabemos, tenían una alta relevancia socio-política. Esta privilegiada capacidad de los líderes locales permitió ubicarlos en un plano particular al mo- mento del contacto con el Tawantinsuyu. Con esta situación ello/as habrían ampliado su prestigio, poder y autoridad. Por un lado, al participar y actuar en las ceremonias inkaicas, estos personajes reafirmaban sus capacidades y habilidades para articular con distintos colectivos sociales y un conjunto no humanos. Por otro, esta misma situación lo/as hacía participe de experiencias y prácticas que no estaban abiertas a toda la comunidad diaguita y que aportaban en su constitución como un sujeto diferente. Sin embargo, esta habilidad y posibilidad fue acompañada por su capacidad para mantener las dinámicas de reproducción social de las comunidades diagui- ta. A partir de este proceso, esto/as líderes mantuvieron los lazos que permitían la continuación del colectivo social local y las prácticas sobre las cuales se esta- blecían su reproducción social y la reafirmación de su posición social. De hecho, su potenciamiento en época inkaica fue principalmente posible gracias a que la comunidad local continuaba conceptualizándolo/a como un centro mediador y aglutinador, discurso e imaginario que se reproduce en los sitios de arte rupestre de época inkaica. Estas capacidades y estrategias de lo/as líderes locales explican la positiva alianza diaguita-inka y el éxito de la intromisión del Tawantinsuyu en la región. Nos parece que este proceso queda expresado y sintetizado en una forma cerámica particular y escasa, los keros dobles unidos por un felino modelado, uno de los cuales fue recuperado de las recientes excavaciones en el cementerio de El Olivar en la cuenca de Elqui (González y Gili 2019: 63, fig. 32). Esta pieza se caracteriza porque cada uno de los keros se asocia a un patrón de diseño espe- cífico, en un caso el patrón ondas A 2 de origen diaguita preinkaico y en el otro

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