Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

182 – arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile Mientras estas cualidades permitieron que esto/as líderes mantuvieran su poder, ello no explica totalmente su capacidad política en este contexto, ni su relación con el Tawantinsuyu. Sabemos que la instauración de centros adminis- trativos-ceremoniales en la región generó que el estado inkaico implementara sus propios espacios públicos y de agregación social, en los que se construía una comunidad relacional más propia a la lógica inkaica. Esos espacios no sólo se fundaban en performatividades y experiencias diferentes, sino también en la relación con una comunidad más extensa (todo el Tawantinsuyu) a partir de las festividades asociadas con el calendario metropolitano, pero donde actua- ban también otros-no-humanos como aríbalos, piedras ancestros, Sol y Luna, entre otros. Distintos autores han indicado que estas ceremonialidades no sólo estaban basadas en un comensalismo político que se reconoce claramente en los sitios de la región (p.e. Stehberg 1995, Becker et al. 2003, Ampuero 2010), sino también en que en ellas no participan todos los miembros de la comunidad local, sino grupos restringidos asociados con lo/as líderes. Aunque en nuestro caso no es posible saber directamente qué personas accedieron, nada hace dudar que no ocurriese lo previo, especialmente considerando que tanto Huana como Loma Los Brujos no son asentamientos de grandes tamaños, ni presentan ex- tensos espacios públicos que permitiesen la agregación de enormes cantidades de personas. Por el contrario, su conformación arquitectónica muestra más bien espacios donde se realizan actividades comensales y en que pueden participar varias personas en espacios acotados, pero que gracias a su emplazamiento en lu- gares con buenas condiciones de visibilidad y visibilización, es posible reunir una audiencia amplia que participa indirectamente de estas ceremonias a partir de observar desde fuera y abajo del sitio lo que ocurre ahí. La presencia de cerámica diaguita-inka en estos centros administrativos-ceremoniales reafirma el ingreso de lo local y participación de personas diaguita en estas festividades. La participación de esto/as líderes en el ceremonialismo inkaico habría sido un mecanismo que permitía aumentar su prestigio y marcar diferencia con el resto de su propia comunidad. Pero esta participación también respondía a las cualida- des que lo/a definía como sujeto social y en su relación con la comunidad. Como indicamos, lo/as líderes diaguita basaron su prestigio y poder en la capacidad que tenían de aglutinar y permitir la continuación de una comunidad relacional con es- casa integración espacial. En el cumplimiento de este objetivo, lo/as líderes tenían la capacidad de articular y negociar con una serie de sujetos humanos y otros no humanos que componían estas comunidades. Esta capacidad de constantemente articular y mediar entre distintos seres y sujetos era lo que permitía en última ins- tancia la reproducción y mantenimiento del colectivo social y del mundo.

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