Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

176 – arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile referencias espaciales ajustados a las dinámicas de agregación social inkaicas. Esta situación genera dos redes de relaciones que se articulan entre si confor- mando una totalidad compleja compuesta que deviene en un paisaje jerarquiza- do que pone al Tawantinsuyu en un lugar predominante. Por un lado, encontra- mos una red local que en buena medida replica una serie de principios propios del paisaje histórico diaguita a partir del mantenimiento de una tradición de prácticas sociales, espaciales, materiales y relaciones con no humanos. Por otro, tenemos una red propia al Tawantinsuyu que segrega sus instalaciones de los es- pacios locales y del arte rupestre, estableciendo a través de la arquitectura una serie de articulaciones con otros no humanos propios al estado. Es en el cruce e integración de ellas que se define el paisaje histórico de época inka, desenvol- viendo un conjunto de relaciones espaciales permeadas por el poder y la política de ambas comunidades. Dinámica Socio-Política de las Comunidades La situación antes descrita, con los cambios en las lógicas relacionales de estos paisajes, tejen todo un nuevo contexto socio-político que es posible de recono- cer en la iconografía del arte rupestre. Uno de los primeros cambios que se observa en este conjunto es la transfor- mación de los cuerpos y las imágenes antropomorfas. Por una parte, algunos de estos diseños aparecen en escenas específicas y con elementos de cultura material en sus cuerpos, como hachas o cuchillos, o bien con arcos y flechas o con camé- lidos en escenas propias a actividades pastorales (Troncoso 2018). Otros tantos también tienen tocados y adornos cefálicos. Por otro, se da un cambio en la forma de construir los cuerpos. Mientras en tiempo diaguita pre-inkaico sus troncos eran simplemente un trazo lineal, ahora aparecen cuerpos con volumen a partir del uso de cuadrados o círculos para su explicitación. Estos troncos con volumen tienen decoraciones internas variadas que pueden incluir puntos o líneas. Entre estos tipos de cuerpos aparecen los Escutiformes Santamarianos (Troncoso 2011) (Figuras 1.12, 1.13 y 6.4). Esta transformación en las formas de plasmar la figura humana quiebra el carácter homogéneo que tenían los antropomorfos en tiempos previos, mostran- do una heterogeneidad de cuerpos, pero también de actividades en las cuales se incorporan las personas, sugiriendo que el arte rupestre (re)produce a través de estas imágenes una multiplicidad de subjetividades y personas-prácticas que se despliegan en este momento histórico. La adquisición de volúmenes para la explicitación de cuerpos, troncos y de-

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=