Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

Rocas, lugares e imágenes bajo el estado inkaico – 163 el estado inka en el territorio. En efecto, lo que entendemos como período tardío y dinámica socio-política de época inka en cualquier provincia es el resultado de la articulación entre las propuestas y estrategias prácticas, materiales y espaciales desplegadas por el estado pero también por las comunidad locales. Es en esa ar- ticulación donde se da el proceso socio-político e histórico de esta época y que lleva a que la expresión provincial del Tawantinsuyu tenga rasgos en común a lo largo de su territorio, pero también una serie de particularidades. Esto implica que mientras la discusión sobre lo inka ha estado tensionada por la oposición entre enfoques top-bottom (donde se privilegia una mirada en la que el foco está en el accionar del Estado Inkaico y su impacto sobre las poblaciones locales) y bottom-up (donde se privilegia una mirada en que el foco está en el accionar de las poblaciones locales y su agencia en la recepción y manipulación de las pro- puestas estatales inkaicas) (ver por ejemplo Malpass y Alconini 2010), lo cierto es que ambos son complementarios en tanto el proceso histórico ocurrido fue resultado del tensionamiento de los proyectos políticos y agencias desplegadas tanto por el estado como por las comunidades locales. En nuestra zona de estudio se ha reconocido que la intensidad de la ocupa- ción e influencia inkaica ha sido diferencial entre las distintas cuencas, con una presencia más fuerte en Elqui-Limarí que Combarbalá-Choapa (p.e. Cornely 1956, Castillo 1991, Stehberg 1995, Cantarutti y Mera 2004). No obstante ello, es posible reconocer un panorama general que se caracteriza por dos hechos. Por una parte, las comunidades Diaguita continúan ocupando los espacios residen- ciales y funerarios de momentos previos, dando cuenta de una continuidad en su patrón de asentamiento y formas de uso del espacio (Troncoso 2018). En los conjuntos materiales se reconoce un mantenimiento en las formas de hacer tanto de la cerámica, como de los conjuntos líticos, pero se dan también transforma- ciones. En el caso de la alfarería aparecen nuevas formas más propias al estado inkaico (aríbalos, keros y platos planos mayormente) y algunas piezas locales se modifican (plato campanuliforme y jarro pato) (Cornely 1956, González 1998, 2013). Ocurre también que una buena parte de su iconografía se mantiene, pero también se dan transformaciones que vienen dadas por cambios en los patrones de simetría e incorporación de diseños propios al Tawantinsuyu o de otras re- giones como el Noroeste Argentino (González 1998, 2013) (Figura 6.1). Entre los conjuntos líticos hay una continuidad en sus atributos tecnológicos gene- rales, destacando su fuerte orientación expeditiva, pero donde se reconoce un mayor uso de materias primas silíceas y modificaciones morfológicas en algunos instrumentos como el recurrente uso de pedúnculos en las puntas de proyectil. Todas estas transformaciones van asociadas con una mayor intensidad en la ex-

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