Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile
152 – arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile las capacidades afectivas del hollín; en los petroglifos de surco profundo estas cualidades se desplazaron hacia la roca y la necesidad de extraer desde ella. En contraposición, en el caso Diaguita esta ritmicidad parece estar más relacionado con lugares que deben ser marcados en el espacio dentro del contexto de la idea de mediación. Debido a que son tan distintas las formas de intervenir las rocas, y que estas intervenciones pueden ser extremadamente breves, sin que se retoquen o retomen los petroglifos, la piedra parece ser un elemento secundario dentro del acto de marcar un lugar, dando más centralidad a la performatividad del hacer que a la materia de la roca. Cada nuevo acto de marcar no busca reactivar los di- seños previos, ni necesariamente una roca, sino más bien un lugar, algo que se ve también porque no todos los bloques son intensamente intervenidos y en varios de ellos es posible pensar en la existencia de un solo evento de marcado. La ritmi- cidad de cada uno de estos lugares, a su vez, se articula con los ritmos e intensidad del movimiento por tal espacio y con las necesidades de mediación con los otros- no-humanos que se despliegan en tal lugar por parte de las personas diaguita. Es interesante que esta nueva ritmicidad del arte rupestre se expresa también en la manufactura cerámica. El simple hecho que la cantidad de cerámica presen- te en los sitios diaguita es mayor en comparación a momentos previos muestra que éstas se manufacturan y usan más recurrentemente. A su vez, la cerámica decorada es también más frecuente, indicando un ritmo más intenso de uso y experienciación de los sujetos con este otro soporte material. Ambos elementos dan cuenta de lógicas de temporalidad que desde las prácticas y las experiencias se modifican en tiempos previos. Tanto en uno y otro caso se encuentra una recu- rrente apelación a la tradición, la memoria y la historicidad de las comunidades diaguita a lo largo del territorio, en tanto a través de reiterar frecuentemente este conjunto de prácticas, las comunidades reafirman todo un campo de relaciones sociales, materiales, espaciales y discursivas sobre el que se erige el grupo social y conforma una tradición particular. Comunidades e Historia La conformación de la comunidad diaguita despliega una nueva ritmicidad para la construcción de su paisaje histórico y la producción / experienciación del arte rupestre. Esta nueva dinámica articula con una nueva conformación de la tem- poralidad de las prácticas que requiere una más continua e intensa apelación a la tradición y la historia de las comunidades en su territorio. Esta nueva articula- ción con la tradición, el pasado y la Historia del grupo social está anclada tam- bién en las prácticas funerarias que recurrentemente reutilizan los cementerios
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