Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

La emergencia de un nuevo paisaje histórico – 143 dades con escasa diferenciación social. Una configuración de autoridad interme- dia como la reconocida en los diaguita es coherente con una sociedad de rango medio en la cual se reconoce una institucionalización del liderazgo que propone una categoría de persona particular y diferente al resto del grupo social, pero que, sin embargo, no tiene la autoridad y el poder para expropiar mano de obra, ni tampoco se reproduce en una clara diferencia en el capital económico en rela- ción con el resto del grupo social. Arte Rupestre y Comunidades MultiEscalares Diaguita No obstante que el conjunto de propuestas entregadas en las páginas previas se aplica a toda la región, lo cierto es que un análisis más específico muestra que en este momento la producción de arte rupestre continúa generando una diver- sificación y heterogeneidad a nivel regional. Debido a la alta cantidad de rocas marcadas por las comunidades diaguita, es posible realizar esta evaluación tanto a nivel de intensidad de la práctica social, como en relación con algunos aspectos de su visualidad. Un primer aspecto que marca una diferencia en la lógica de la práctica y distribución espacial del arte rupestre se expresa en el eje Este-Oeste, en tanto la producción de grabados diaguita es notablemente menor en las cuencas infe- riores de los valles que en las superiores (12,2% v/s 87,8%), no obstante que sus áreas de prospección son más menos similares (Tabla 5.3). El registro regional muestra que mientras en Choapa y Limarí se reconocen petroglifos diaguita en los cursos inferiores, a la fecha los trabajos en Elqui no dan muestra de éstos. A la par, una mirada más detallada, muestra que el grueso de estas manifestacio- nes en las cuencas bajas no se encuentra en la costa, sino más bien en sectores interiores de las cuencas inferiores. En el caso del valle de Choapa, esto corres- ponde a la localidad de Mauro donde se encuentran 329 de los 333 petroglifos de la cuenca inferior, mientras que en Limarí refieren a las localidades cercanas al actual pueblo de Ovalle y San Pedro de Quiles, donde están 258 de los 259 bloques con grabados. Si bien el arte rupestre diaguita es altamente complejo de tipologizar, la di- ferencia indicada anteriormente se reproduce al observar la distribución general de diseños. Aunque en términos generales esta guarda una cierta homogeneidad interna dando cuenta de una misma forma de hacer, observamos menor frecuen- cia de diseños antropomorfos y de camélidos en las tierras inferiores (Figura 5.12, p. 259). Estos dos ejes de diferencia muestran que la intensidad de la producción difiere entre cuencas inferiores y superiores, a la vez que al menos un par de mo-

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