Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile
xiv – arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile con su mirada a los paisajes agrícolas nos abría los ojos a cosas que no habíamos visto. Sus discusiones sobre prácticas, procesos e historia resuenan a diario en nuestras cabezas y guían este trabajo. Este libro no sólo es el resultado de un gran equipo de trabajo, sino también de muchos años de investigación en la zona con una serie de otro/as colegas que me invitaron a formar parte de sus equipos y que nos abrieron las puertas para recorrer la región de Coquimbo junto a Daniel Pavlovic, Cristian Becker, Jorge Rodríguez, Paola González, Loreto Solé, Roxana Seguel y Donald Jackson. No puedo nombrar a Donald sin lamentar su pérdida y sin que pasen por mi cabeza múltiples recuerdos y enseñanzas no formales que marcaron mi aproximación a la arqueología, quizá la que más me resuena por la relevancia que ha tenido en nuestro trabajo es: “Hay que recorrer el sitio flaquín, hay que sentirlo, mirarlo varías veces, desde distintas posiciones”, enseñanza que creo permea este texto. En este recorrido, César Méndez y Amalia Nuevo jugaron un rol central, nos invitaron y abrieron las puertas para trabajar en Combarbalá, permitiendo llenar un vacío que teníamos en la información regional. Sebastián Grasset nos entregó y apoyó con su trabajo y todo el conjunto de información que tenía sobre el arte rupestre de Combarbalá y fue pieza clave para lograr un rico y variado registro de sitios. Debemos nombrar también a un set de otro/as colegas que nos han acom- pañado en el recorrido que llevó a este libro y que nos alimentaron con sus ense- ñanzas y colaboraciones, comenzando con Vicky Castro, luz siempre presente. Diego Salazar y Lorena Sanhueza en la Universidad siempre receptivos y con buenas críticas nos hacían pensar sobre nuestras propuestas. Marcela Sepúlveda nos abrió las puertas y ayudó en todo el ingreso al mundo de la arqueometría y las pinturas rupestres, siendo un apoyo constante a lo largo de estos años de inves- tigación. Gloria Cabello con quién hemos compartido las experiencias sobre la Arqueología del Arte Rupestre y el Norte Semiárido. A Francisco Gallardo por su constante apoyo y todo el desinteresado conocimiento entregado hace mu- chos años atrás en el Desierto de Atacama. A Amanda Butler, Timothy Pauketat y Jacob Skoubsen con quienes discutí varios de estos temas desde una mirada teórica y abrieron caminos hacia nuevas lecturas. A Manuel Santos-Estévez por esas tempranas conversaciones sobre arte rupestre y paisaje que abrieron una ala- meda de preguntas. Finalmente, pero no por ello menos importante (sino todo lo contrario), a Felipe Criado-Boado, por sus enseñanzas que han marcado mi recorrido y por muchas cosas más que no son enumerables en un libro. Estos trabajos tuvieron el apoyo también de distintas instituciones que nos alojaron para revisar sus colecciones y a quienes agradecemos: Museo Arqueo-
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