Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile
La emergencia de un nuevo paisaje histórico – 137 torna un ente agresivo para los foráneos a su grupo social (p.e. Saunders 1988b). Por otra, la espacialidad de las cabezas en la cerámica la constituían como un centro que articulaba dos espacios diferentes entre sí como son las bandas centra- les. Esto lo constituye nuevamente como un mediador entre espacios, así como en un centro dentro de esa mediación. Estas dos razones, sumadas a la relevancia que adquieren las cabezas en la vida social, política y ritual de las comunidades andinas a lo largo del tiempo (Arnold y Hastorf 2008), nos llevan a pensar que las cabezas en la alfarería corresponden a personajes políticos y rituales centrales en la con- formación y reproducción de la comunidad diaguita, específicamente sus líderes. La relacionalidad espacial que despliegan estas representaciones articularía con las nociones previamente asociadas a la idea de centro que hemos propuesto para los sitios de arte rupestre en general. Siguiendo la lógica andina y analógica antes descrita, ellos están mediando entre distintos espacios, fuerzas y sujetos a partir de su constitución como eje, conformándose como espacios principales dentro de un centro dada su posición privilegiada en los sitios de arte rupestre. El estudio de cementerios diaguita ha permitido reconocer la presencia de sujetos cuyos contextos funerarios los relacionan con el consumo de alucinóge- nos (Castillo 1992). Estos sujetos no suelen ser recurrentes, a la par que el com- plejo alucinógeno no es una ofrenda compartida entre todos los enterratorios. A manera de ejemplo, en el sitio Estadio de Illapel (Choapa) se reconoció un sujeto asociado a complejo alucinógeno en un contexto de una decena de en- terratorios (Troncoso 1999). Los recientes trabajos en El Olivar muestran que menos de un 30% de las tumbas presentan este tipo de contextos (González 2018). Estos antecedentes sugieren que existe una clara intención de separar y marcar a sujetos particulares dentro del ámbito funerario, los que constituirian una categoria especial de persona. Si bien no es posible definirlos necesariamen- te como chamanes dada la variabilidad de especialistas religiosos reconocidos en la región (Sullivan 1988), distintas etnografías y estudios han mostrado la posición central que tienen en las redes socio-políticas de las comunidades es- tos sujetos asociados con el uso de alucinógenos y el manejo del conocimiento asociado a esta práctica (p.e. Moore 2005; Sullivan 1988; Viveiros de Castro 2010), personajes que adquieren tal ubicación a partir de las dos características principales que hemos reconocido acá: su constitución como personas distintas al resto de los humanos y su capacidad para articular con los constituyentes no humanos del mundo. Así como esto/as líderes no tendrían la capacidad de expropiar la mano de obra, controlar la circulación de objetos o privatizar recursos, ello/as construi- rían su liderazgo y poder a partir de su posición como seres centrales dentro de
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