Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile
136 – arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile dos espacios diferentes, generando una inflexión dentro del movimiento y la ex- periencia de desplazamiento en el sitio. La centralidad espacial de las cabezas en los sitios de arte rupestre va de la mano con el hecho de ser los motivos más complejamente elaborados en térmi- nos de su manufactura (Ivanovic 2015, Vergara et al. 2016, Troncoso et al. 2020). Por una parte, son los que mayor inversión de trabajo requieren, lo que se expresa en que el largo total de sus surcos es mayor que el resto de los motivos, a la par que éstos muestran menos evidencia de corteza que los otros petroglifos, indi- cando una mayor intensidad de picoteo y mayor control del proceso de limpie- za del surco. Por otro, son los diseños más complejos producidos, debido a que ocupan principios de simetría que no se reconocen en otros petroglifos y porque sus surcos son altamente regulares en tamaños y grosores, sugiriendo un impor- tante control del golpe. Estas características demandan de sus manufacturadore/ as una habilidad y experticia mayor en comparación a los restantes grabados. ¿A qué hacen referencia estas representaciones de cabezas dentro de estos contextos y las particulares relaciones espaciales que despliegan en sus respecti- vos soportes materiales? Tempranamente se propuso que las cabezas de los platos antropomorfos zoomorfos podían dar cuenta de sujetos relevantes dentro de la configuración política y cosmológica de la comunidad diaguita (Latcham 1926). Por nuestra parte, sugerimos que estas vasijas combinaban en su interior dos ele- mentos relevantes en relación con prácticas rituales y políticas Diaguita (Tron- coso 2005). Por un lado, la cabeza sugería la capacidad de un sujeto de trans- formarse, de moverse entre dos ámbitos que para nuestro mundo son distintos: humano y animal. Esa transformación se asociaba con un animal de alto capital simbólico dentro de Sudamérica, en general y el mundo andino en específico, el felino. Cualidades como ser el principal predador de la región y su fuerza ubican a este animal en una posición privilegiada dentro de los sistemas ontológicos prehispánicos americanos (ver trabajos reunidos en Saunders 1998a). La transformación humano-felino no sólo es una mediación entre distintos seres, sujetos y reinos, sino un proceso «en constante flujo, un estado de llegar a ser” 12 (Saunders 1998b: 32, traducción nuestra) por el cual se despliegan y arti- culan poderes físicos y espirituales en la relación que establece el sujeto en trans- formación con el felino. En el caso de los chamanes amazónicos, su poder reside en la capacidad de obtener estos poderes de los felinos a partir de su proceso de transformación, traspasando la corporalidad humana y entregándole una ener- gía positiva que lo hace defensor de su comunidad, así como una negativa que lo 12 “In constant flux, a ‘state of becoming’” (Saunders 1998b: 32).
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