Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

La emergencia de un nuevo paisaje histórico – 131 de articulación con una serie de otros-no-humanos que pueblan los mundos ana- logistas, por lo que cada acto de marcar las rocas fue también una práctica que permitió la interacción y mediación con estos otros seres (Troncoso et al. 2020). La práctica de marcar el espacio a través del arte rupestre, por tanto, fue una actividad extremadamente compleja en términos sociales. A través de ella no solo se constituyó y reprodujo un centro que permitió mantener el mundo en orden y equilibrio, sino que también ella articuló a los humanos entre sí, pero también con una serie de otros-no-humanos. En otras palabras, estos espacios fueron lu- gares de encuentro y reproducción social de una comunidad relacional extendida (Harris 2013, 2014), compuesta tanto por humanos y otros-no-humanos. Estas dinámicas de interacción y reproducción social son coherentes también con la lógica de los petroglifos. Por una parte, múltiples manos ejecutan grabados sugi- riendo una práctica comunal que no se restringe a unas pocas personas. La presen- cia de simples golpes en múltiples rocas releva la importancia del acto de golpear, permitiendo generar todo el campo de articulaciones detalladas previamente (Fi- gura 5.8). Por otra, su ubicación en espacios fuera de la vida cotidiana articula con una experiencialidad completamente diferente a la de los espacios cotidianos, lo cual es coherente con que estos sitios son lugares de encuentros con la memoria y la comunidad relacional extendida, haciendo presente a una serie de actantes no humanos en tales localidades. De esta manera, la particular atmósfera y experien- cialidad que se genera en estos espacios es propia a un área política donde se crea un orden social que excede la participación sólo de seres humanos y requiere una práctica extensiva y recurrente de marcado en el paisaje. Como resultado de lo anterior, las comunidades diaguita crearon un nuevo paisaje histórico en la región en el que la ausencia de relación con arte rupestre previo es resultado de crear una nueva memoria espacial y una nueva identidad grupal que se construye sobre otras relaciones con el tiempo, el espacio, el pasado y los otros no humanos. Figura 5.8.- Ejemplos de variabilidad en inversión de trabajo en petroglifos diaguita (sitio La Tranca del Diablo, Limarí).

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