Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile
La emergencia de un nuevo paisaje histórico – 123 2015, Vergara et al. 2016, Troncoso et al. 2020). Esto pareciera indicar dos des- plazamientos importantes. Primero, que el acto de golpear rocas es cada vez más relevante, y que ese golpear debe ser siempre diferenciado en el espacio, de mane- ra tal que ellas no impliquen destruir, reciclar o transformar los diseños previos. La relevancia del acto de golpear permite que algunos petroglifos que son sólo golpes aislados o totalmente amorfos. Segundo, que el espacio adquiere un rol cada vez más central. Si bien el espacio es una unidad relevante para toda la pro- ducción de arte rupestre dado su carácter inmóvil (p.e. Criado 1991, Tilley 1991, Bradley 1997), el hecho que el arte se segregue desde lo residencial, la importan- cia de marcar y la alta intensidad de esa práctica hace que el lugar donde ocurre el petroglifo adquiera una notoriedad mucho mayor que en tiempos previos, pues finalmente los petroglifos diaguita se centran antes que cualquier cosa en reiterar un acto de marcar en lugares particulares respetando simplemente dos reglas: la ordenación espacial de los petroglifos y la no destrucción-disturbación de las imágenes previas. Ambas características están intrínsecamente relacionadas en tanto el carácter más extensivo de estos petroglifos se basa en que los diseños no son retomados, ni retocados una vez elaborados. Estos dos rasgos también constituyen a la experiencia del arte rupestre como una situación muy diferente a la que se vive en los espacios cotidianos asociados con las prácticas agrícolas. De hecho, la escasa citacionalidad que presenta la iconografía del arte rupestre con otros soportes materiales lo constituye en una experiencia material-visual distinta a la que se despliega en la alfarería u otros soportes materiales. Todas estas características están directamente relacionadas con las estrategias de cons- trucción y reproducción de estas comunidades, aspecto que discutimos en el si- guiente apartado. Arte Rupestre, Comunidades y Dinámicas Socio-Políticas Como ocurrió en tiempos previos, la práctica de producir arte rupestre por las comunidades diaguita fue una actividad compartida a lo largo de toda la región en sus aspectos técnicos, visuales y espaciales. Sin embargo, previo a considerar esta dispersión regional sobre el arte rupestre diaguita, debemos evaluar cómo esta actividad se relacionó con las estrategias de construcción social de estas co- munidades por sobre el compartir una forma de hacer. Al observar las manifestaciones rupestres y cerámicas, a primera vista se re- conoce una importante homogeneidad a nivel regional que sugiere un fuerte sentido identitario de estas comunidades. No obstante esta imagen, el patrón de asentamiento diaguita es de tipo disperso y se basa en la existencia de asenta-
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