Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

118 – arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile ción de los petroglifos se segregó de las prácticas cotidianas ocurridas en los sitios habitacionales y de las actividades agrícolas que se llevan a cabo en las terrazas fluviales. Los registros recuperados de excavaciones asociados a estos bloques marcados sugieren, por tanto, que en términos materiales la principal actividad realizada en estos lugares fue la manufactura de grabados con la consiguiente producción y reactivado de instrumentos líticos. La elaboración de grabados tuvo una orientación completamente expedi- tiva, aunque heterogénea. Por una parte, como hemos observado en los sitios y contrastado con estudios replicativos (Vergara y Troncoso 2015), los instrumen- tos son piezas informales de bordes aguzados manufacturados sobre materias primas de grano grueso y que se encuentran en las inmediaciones de los sitios de arte rupestre. Su elaboración requiere únicamente producir un borde aguzado que debe ser reactivado constantemente debido al desgaste que genera sobre el borde activo el constante piqueteado. Por otra, la práctica de grabar no se orienta a remarcar una y otra vez una imagen. Los negativos de golpe reconocidos en los surcos son poco profundos indicando que estos no son repasados reiteradamen- te como ocurría con los petroglifos de tiempos previos. Tampoco se ven diferen- cias en los surcos de un mismo diseño para pensar que ellos fueron retomados o reciclados para producir otras imágenes. Cada motivo respondería, por tanto, a un acto único de manufactura (Vergara y Troncoso 2015, Vergara et al. 2016). A su vez, la producción se orientaría a un constante marcar las rocas a partir de múltiples actos manufacturadores que intervienen recurrentemente diferentes rocas y superficies de éstas. Esta orientación de la producción rupestre diaguita generaría: i) una gran cantidad de rocas intervenidas en la región, así como sitios con una alta cantidad de soportes marcados, ii) una gran cantidad de motivos marcados por bloques, iii) una alta heterogeneidad productiva, la que se expresa en una gran variedad de motivos inscritos en la roca, como en una gran diversidad en sus formas de ejecución (Ivanovic 2015, Vergara y Troncoso 2015, Vergara et al. 2016). Mientras algunos petroglifos pueden corresponder a sólo un par de golpes para delinear una línea o un círculo, otros son representaciones mucho más complejas con jue- gos de simetría y una gran prolijidad en el trazado del surco (Figura 5.5). En este sentido, este es un arte rupestre de orientación extensiva por sobre intensiva, es decir, centrado en producir constantemente nuevas marcas en las rocas por sobre profundizar y continuar un mismo diseño a lo largo del tiempo como ocurría previamente. Esta modificación en la práctica de hacer arte rupestre marca también una transformación en el conjunto de relaciones prácticas y espaciales que se tejen

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