Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

La emergencia de un nuevo paisaje histórico – 113 V. LA EMERGENCIA DE UN NUEVO PAISAJE HISTÓRICO Y LA INTENSIFICACIÓN DE LA PRÁCTICA RUPESTRE Hacia el 1.000 d.C. se produce un cambio significativo en la región, asociado con la aparición de la cultura diaguita chilena y la instauración de una vida agrícola y sedentaria. Esta transformación conllevó una modificación del patrón de asen- tamiento y uso del espacio por parte de las poblaciones humanas. Las terrazas fluviales aptas para el cultivo agrícola adquirieron una importancia central y fue- ron intensamente usadas para la instauración de los hogares, campos de cultivo y cementerios diaguita. Esta reorganización espacial, económica y productiva implicó una transformación de un conjunto de dinámicas sociales y materiales de estas comunidades en comparación a tiempos previos. El arte rupestre no fue ajeno a lo anterior y en su interior se reconoce una transformación técnica, espacial y visual sugiriendo que los petroglifos diaguita construyeron todo un nuevo campo de relaciones prácticas, materiales, espacia- les y experienciales. Parte de esta transformación queda reflejada en que, a dife- rencia de lo que tradicionalmente se pensaba (p.e. Ampuero 1985, 1992; Mostny y Niemeyer 1983), son las comunidades diaguita los grupos que más profusamen- te marcan el paisaje de la región a través del arte rupestre, lo que nos entrega una rica base de datos para evaluar la variabilidad intra-regional de este momento, aspecto que comenzamos a evaluar en las siguientes páginas. Petroglifos y la Producción de un Nuevo Paisaje No obstante que el arte rupestre diaguita es el más profusamente representado en la región, se ajusta a un claro patrón de distribución espacial que difiere de todo lo conocido hasta el momento. La reiteratividad del patrón de emplazamiento de estos petroglifos da cuenta de cómo el espacio y el conjunto de relaciones que se arman a través de su distribución en el territorio es un elemento primordial en la lógica social de estas manifestaciones (Figura 5.1).

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