Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile
100 – arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile profundo y pinturas son más recurrentes en el Norte que en el Sur. A su vez, pi- pas, tembetás y piedras tacitas replican esta heterogeneidad. Esta dinámica, por tanto, fragmenta a las comunidades locales, constituyéndose estos petroglifos en una práctica que no homologa a todos los grupos del territorio, sino solamente a los de los cursos inferiores. En oposición, las comunidades de los cursos supe- riores mantienen sus prácticas homologadoras a través de la elaboración de las pinturas rupestres. Estas dinámicas de diferenciación son también relevantes por cuanto no sólo descansan en lógicas de hacer arte rupestre distintas y otras materialidades, sino también en narrativas e imaginarios diferenciales. En efecto, uno de los atributos centrales de los petroglifos de surco profundo es que con este hace su aparición la figura humana en dos variantes: sea como un rostro con un gran tocado cefálico (cabeza tiara) o sea como cuerpos delineados con tocados cefálicos. Esta importancia de lo humano pareciera anclarse en un elemento central del cuerpo: la cabeza. No solo el principal diseño rupestre corresponde a las lla- madas cabezas tiaras, sino que en las imágenes antropomorfas de cuerpo entero se enfatiza esta sección del cuerpo por la presencia de complejos tocados. En ocasiones incluso hay grabados que parecen corresponder únicamente a tocados, representados sin asociación al cuerpo humano (Figura 4.7, p. 256). Posiblemen- te los tocados pasan a ser la pieza clave pues cuando se representan en las cabe- zas tiaras ellas alcanzan dimensiones mayores a las mismas cabezas. De hecho, cabezas tiaras sin tocados, no existen. La centralidad de la cabeza se ve también en que ella aparece en la cerámica, ya sea como entidad aislada o como sector resaltado del cuerpo. Sin embargo, en ninguno de ambos casos aparecen tocados, aunque algunas decoraciones podrían indicar adornos. Cabezas y tocados son dos elementos altamente relevantes en el mundo andino prehispánico, y en específico desde tiempos formativos (p.e. Arnold y Hastorf 2008, Gallardo 1993, Stone Miller 2002). El estudio de Arnold y Has- torf (2008), muestra cómo las cabezas han sido elementos centrales dentro de las dinámicas sociales de los grupos de la América precolombina, canalizando una serie de prácticas colectivas y semánticas asociadas a nociones como fertilidad, ancestros, poder. Por ello, “las cabezas fueron un principio central de canalización del poder en diferentes sociedades andinas, implicando que las prácticas centradas en la cabeza se relacionaron directamente hacia la reformulación política. En este sentido, cabezas fueron un símbolo clave de poder, uniendo poblaciones, territorios y activando cambios” 11 (Arnold y Hastorf 2008: 218, traducción nuestra). Esta re- 11 “Heads were a major principle of channeling power in different Andean societies implied that
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