Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

94 – arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile ciales con el movimiento interregional y la realización de una multiplicidad de actividades cotidianas que se despliegan en los asentamientos. Sin embargo, las modificaciones técnicas que presenta este arte rupestre muestran cómo otros aspectos de su relacionalidad se han modificado. La ma- nufactura de grabados implica un cambio desde una práctica que establece una relación aditiva con la roca, a partir de incorporar nuevos componentes, a otra de tipo extractiva basada en extraer la sustancia misma de la roca para conformar el diseño. Esta práctica extractiva tiene a su vez sus propias peculiaridades. El acto de grabar no descansó en un simple piqueteo de la roca para delinear un diseño, sino que implicó una importante inversión de energía y de trabajo para generar surcos profundos que llegan a alcanzar hasta los 3 cm de profundidad y con lar- gos que llegan sobre los 60 cm. Esta labor se realizó por medio de la combinación de dos técnicas diferentes: el piqueteo y el raspado, como lo indica el hecho que sus surcos combinan superficies rugosas con pulidas (Vergara y Troncoso 2015). Estudios replicativos han mostrado que las superficies rugosas son producto de actividades de piqueteo directo que van dejando pequeñas horadaciones en el surco y que corresponden a negativos de impactos del instrumento grabador. Por el contrario, las superficies pulidas son producto de un movimiento abrasi- vo continuo de la superficie que va produciendo su pulimento (Álvarez y Fiore 1995, Álvarez et al. 2001, Vergara 2013, Vergara y Troncoso 2015). Los grabados de surco profundo, por tanto, fueron producidos a lo largo de una secuencia de trabajo extensa que implicó la combinación y reiteración de múltiples prácticas de piqueteado y raspado sobre la roca hasta lograr generar el surco profundo. A través de este proceso, los surcos eliminaron cualquier resto o fragmento de corteza de la superficie de la roca. Sin embargo, pareciera que este proceso no fue realizado en un solo momento. Por una parte, los surcos de un mismo grabado muestran grados diferentes de patinación, lo que pueden rela- cionarse con su exposición en distintos momentos del tiempo. Por otro, la pro- fundidad de los grabados suele ser irregular, con zonas más profundas que otras sin que ellas tengan alguna relación con demarcar algún aspecto específico de la imagen, sugiriendo un proceso discontinuo de extracción de roca (Vergara 2013; Armstrong, Troncoso y Moya 2018). Esto indicaría que los diseños no se manu- facturaron en un solo momento, sino que fueron continuamente reactivados a lo largo del tiempo, explicando, por tanto, la variabilidad en profundidades que se observa en este conjunto, así como la baja cantidad de ejemplares en relación con lo que se observa a los otros grupos de arte rupestre (Vergara y Troncoso 2015). Un aspecto interesante y escasamente relevado en relación con estos petro- glifos es que ellos se basan en extraer intensa y reiteradamente materia desde

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