Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

Re-ensamblando rocas y re-articulando materias – 93 miento de las pinturas rupestres, sin que ello implique que los sitios de pinturas rupestres sean constantemente reocupados con petroglifos de este conjunto. De esta manera, podemos pensar que, en buena medida, los contextos fenomenoló- gicos y audiencias de este arte rupestre son similares a los de tiempos previos, por lo que el proceso de producción y experienciación de esta materialidad es una ac- tividad que abarca a todo el grupo social. A la par, esta semejanza fenomenológica se da también porque las rocas grabadas en los sitios son pocas, manteniendo la misma lógica intra sitio en el que el arte rupestre es fácilmente observable desde los distintos sectores del asentamiento y no se requieren desplazamientos específicos para verlos, ya sea porque se encuentran alejados, o bien porque tienen varias caras grabadas. La arquitectura espacial de estos petroglifos, por tanto, replica la de las pinturas. En este contexto de continuidad, la coexistencia de petroglifos y pinturas en un mismo sitio y en un mismo bloque es escasa, correspondiendo básicamente a Valle El Encanto, La Placa 1 y Las Pintadas de Quiles, todos sitios en la cuenca del río Limarí. En estos casos los diseños más recientes no eliminan o destruyen las pinturas previas, manteniendo la visualidad de ambos conjuntos. Si bien el registro arqueológico muestra que las prácticas de movilidad resi- dencial se continúan reduciendo en este momento, evidenciándose tanto en la aparición de sitios más extensos con conjuntos alfareros más numerosos y piezas de mayor tamaño, así como una industria lítica de orientación más expeditiva (Troncoso et al. 2016), los grabados siguen conjugando sus campos experien- Figura 4.2.- Vista de sitio con petroglifos de surco profundo (Sitio Tamaya 1, Limarí).

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