Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile

Re-ensamblando rocas y re-articulando materias – 91 IV. RE-ENSAMBLANDO ROCAS Y RE-ARTICULANDO MATERIAS Hacia el 500 d.C. aparece en la región una nueva forma de producir arte rupestre basada en la manufactura de petroglifos con un surco profundo y la primacía de la figura humana. Este cambio técnico y visual da cuenta que la práctica de pro- ducir y experienciar las rocas, imágenes y sus lugares de inscripción transforman en cierta medida su campo de relaciones prácticas, visuales y espaciales. Si bien desconocemos cómo se dio la transformación y el paso de un tipo de manifes- tación a otra, lo cierto es que ella no fue un fenómeno aislado. Acompañando a estos cambios ocurren modificaciones en los contextos regionales, los que in- cluyeron una reducción de la movilidad con una reorientación de los conjuntos líticos hacia un uso cada vez más intenso de materias primas locales y tecnologías de orientación más expeditivas. En algunas cuencas, como la de Limarí, se ve también un aumento en la manufactura y utilización de las piedras tacitas (Pino et al. 2018) así como la aparición de grandes cementerios sobre cerros con tum- bas marcadas con ruedos de piedra (Troncoso et al. 2016). Todos estos antecedentes sugieren una transformación en las dinámicas so- ciales y espaciales de las comunidades de este momento, transformación en la cual la práctica y materialidad del arte rupestre fue un actor relevante. Son estas nuevas dinámicas las que exploramos en este capítulo, evaluando las continui- dades y cambios que se observan en los campos relacionales de este momento, el papel desplegado en ellos por el arte rupestre y cómo esto deviene en la confor- mación de comunidades y paisajes históricos particulares. Cambiando las Relaciones Espaciales del Arte Rupestre Al igual como ocurre con las pinturas rupestres, los grabados de surco profun- do se reconocen a lo largo de nuestra zona de estudio y son parte de una trans- formación regional que deviene en una nueva manera de hacer arte rupestre y de constituir los campos de relaciones prácticas, espaciales y materiales que esta práctica genera. No obstante ello, lo cierto es que su frecuencia es extre- madamente baja, lo que si bien puede deberse a la dificultad de reconocer estas manifestaciones por su baja visibilidad, pensamos que es más bien producto de

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=