Arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de Chile
84 – arte rupestre, comunidades e historia en el centro norte de chile Comunidades e Historia entre los Cazadores Recolectores La caracterización de la espacialidad, visualidad y lógica de la práctica del pintar arte rupestre fue un recurso utilizado por los grupos cazadores-recolectores para construir comunidades a lo largo de la región. Estas comunidades tuvieron una naturaleza multiescalar, en tanto a través de compartir un conjunto de principios espaciales, materiales, visuales y experienciales, la práctica del arte rupestre arti- culó a estas comunidades como una totalidad homogénea que compartía ciertas formas de habitar el espacio y el reconocimiento de ciertos atributos ontológicos de los pigmentos. A la par, a través de los matices que se observan en este mismo proceso surgen una serie de diferenciaciones que entregan particularidad e iden- tidad a los distintos grupos en la región, reconociéndose claramente una diferen- ciación en un sentido Norte-Sur como Este-Oeste. Esta naturaleza multiescalar, y articulación a distintos niveles de semejanzas y diferencias, no debe extrañar, por cuanto es conocido que las comunidades cazadoras-recolectoras despliegan recurrentemente estas estrategias (p.e. Lee 1972, Mc Donald y Veth 2012, Wha- llon 2006, 2011). De hecho, Whallon (2006), ha indicado que la conformación de estas distintas unidades sociales, que usando sus conceptos corresponderían a la conformación de distintas redes sociales, está en relación con la conformación de sistemas de alianzas complejas que posibilitan tanto el apoyo entre los grupos en momentos particulares, como la constitución de múltiples lazos sociales en coherencia con el despliegue de estrategias de fisión/fusión. La conformación de un sistema de este tipo, conformado por segregaciones territoriales y dinámicas de demarcación del espacio, sería coherente también con los procesos sociales reconocidos para este momento. Por una parte, se ha propuesto la existencia de un proceso histórico similar a lo largo de la región centrada en la consolidación de las adaptaciones maríti- mas y terrestres, una disminución en los sistemas de movilidad, la aparición clara de dinámicas de territorialidad y un aumento demográfico (p.e. Schiappacasse y Niemeyer 1964, Quevedo 1998, Méndez y Jackson 2004, Castelleti et al. 2012; Troncoso, Moya y Basile 2016). Ese proceso ha ido de la mano, por tanto, con la conformación de comunidades multiescalares con diferenciaciones y segrega- ciones entre ellas. De hecho, distintos autores ya reconocían que los contextos interiores se diferenciaban de los costeros a partir de sus tipologías de material y formas de uso del espacio (p.e. Ampuero y Rivera 1971b, Llagostera 1989, Mén- dez y Jackson 2004; Troncoso, Moya y Basile 2016). Estos mismos trabajos su- gerían que los contextos costeros sureños (Choapa) diferían de sus contemporá- neos nortinos (costa Elqui-Limarí) correspondiendo a grupos con identidades
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