Cinco dimensiones clave de la regeneración urbano-habitacional. Apuntes teórico -prácticos
L a p a r t i c i p a c i ó n c i u d a d a n a e n C h i l e : a p u n t e s y r e f l e x i o n e s 23 Es aquí donde conviene considerar la relevancia de las nociones de convivencia y colaboración en el logro de una participación efectiva. La convivencia impl ica la capacidad de coexistir de manera armónica dentro de un grupo social, respetando las diferencias y fomentando el bienestar colectivo. Esta no surge de manera espontánea, sino que requiere de prácticas continuas y conscientes que fortalezcan el tej ido social. Por su parte, la colaboración representa el esfuerzo conjunto para alcanzar objetivos comunes. En este proceso, el intercambio de ideas y la integración de habilidades diversas enriquecen el resultado final y refuerzan valores como la empatía y la solidaridad. Además, trabajar de manera colaborativa permite aprender y desarrollar habilidades interpersonales esenciales, como la comunicación, la resolución de conflictos y contribuye a la canalización de las iniciativas políticas. Cabe señalar que los procesos participativos no son puramente espacios de armonía y colaboración. Por el contrario, estos marcos están influidos por liderazgos que se oponen, conflictos sobre las acciones a llevar a cabo, desacuerdos sobre conceptos, etc. Queremos hacer hin- capié que en procesos participativos donde las causas son comunes, a veces, los objetivos se alcanzan a pesar de las divergencias y desencuentros (Biskupovic y Stamm, 2016). Convivencia y colaboración en los procesos participativos
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