Policy Brief: Productos del mar en la mesa chilena: recomendaciones de políticas públicas para aumentar su consumo en la población
3 En la segunda propuesta, figura la incorporación del pescado en el menú escolar y la promoción de su consumo a través de la educación nutricional. La revisión de literatura especializada destaca la importancia de las escuelas como entornos propicios para influir en los hábitos alimentarios, señalando que las polí - ticas implementadas en este ámbito pueden apoyar estilos de vida saludables y cambios en el comportamiento alimentario. Se subraya la importancia de abordar el tema desde una pers- pectiva multifacética, que incluye tanto la educación individual como cambios estructurales que influyen en el entorno alimen - tario escolar. Asimismo, se destaca la necesidad de integrar los recursos de manera efectiva dentro de los planes de estudio escolares y de involucrar a múltiples partes interesadas, como los ministerios de salud, pesca y educación, a la comunidad educativa y a pescadores locales. La propuesta aporta positiva- mente a las políticas alimentarias escolares y a la reducción de desigualdades en la dieta. 2. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA Chile se encuentra entre los diez países pesqueros más impor- tantes del mundo (FAO, 2020). Sin embargo, su consumo per cápita de productos del mar es sorprendentemente bajo, al- canzando sólo 14,8 kg/año, por debajo del promedio mundial y muy por debajo de otros países pesqueros como Noruega (50,2 kg/año), China (39,9 kg/año) o Perú (26,5 kg/año) (FAO, 2023). El consumo de productos del mar en Chile ha mostrado una tendencia oscilante a lo largo de las últimas cinco décadas, sin experimentar cambios significativos, fluctuando entre 9,9 kg per cápita en 1961 a 14,8 kg en 2020, y con retrocesos incluso en dé- cadas recientes, cuyas causas exceden el alcance de este policy y serían motivo de una investigación específica puesto que no hay estudios en Chile que hayan abordado estas fluctuaciones (FAO, 2023). En contraste, países como China en las últimas dé- cadas ha mantenido una tendencia al alza de consumo de pro- ductos del mar, estudios al respecto lo relacionan directamente al desarrollo económico y a la expansión de la acuicultura en dicho país (Villasante et al., 2013). Esta experiencia sugiere que, en contextos similares, es posible aumentar el consumo per cá- pita con la superación de barreras estructurales en el acceso, la distribución y la valorización de los productos del mar. Que en un país con tan alto potencial pesquero como Chile se consuma tan poco pescado no solo es una anomalía eco- nómica, sino también una preocupación en términos de salud pública. El pescado y otros productos del mar son una fuente importante de omega-3, proteínas, vitaminas y minerales, y su consumo se asocia con beneficios en el desarrollo infantil, la salud cardiovascular y la prevención de enfermedades crónicas (Byrd et al., 2022; Hengeveld et al., 2018; Kim & Je, 2022; Ray- mond & Morrow, 2021; Yu et al., 2014). Las Guías Alimentarias para Chile (GABA) 2023 fomentan el consumo de productos del mar, recomendando su consumo al menos dos veces por sema- na (INTA, Universidad de Chile, 2023), pero esta meta está lejos de alcanzarse: sólo el 9,2% de la población en Chile cumple esta recomendación (Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile., s. f.), y los promedios diarios de consumo son bajos, especialmente entre mujeres, (hombres 17,0 g/ día y mujeres 13,7 g/día) (Amigo et al., 2010). El bajo consumo de productos del mar se origina principal- mente por barreras de acceso económico derivados de su alto precio (Instituto Nacional de Estadística, 2025), lo que genera inequidades reflejadas en que el consumo es aún más bajo en los grupos de menor nivel socioeconómico (Amigo et al., 2010). Fotografía: ”Caleta Riquelme Proyecto GEF Fortalecimiento de la capacidad de adaptación al cambio climático en el sector pesquero y acuícola de Chile” por FAOAmericas
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