Nueva educación pública: evidencia para los desafíos de futuro

Capítulo 2: Modelos de descentralización educativa: el caso de Chile en perspectiva internacional. 43 La efectividad de los procesos de descentralización Ahora bien, surge la pregunta de si la toma de decisiones influye en los aprendizajes. Según los resultados de PISA 2022, en los sistemas educativos de alto rendimiento, son los directores quienes tienen la principal responsabilidad en la contratación del personal y la gestión del presupuesto. En contraste, un rasgo común en los sistemas de bajo rendimiento es que la administración del presupuesto no recae exclusivamente en el director, sino que se comparte con la autoridad nacional y el directorio del establecimiento (OECD, 2023). Estos resultados deben interpretarse con cautela, ya que las correlaciones observadas no establecen causalidad entre quién toma las decisiones y los resultados de aprendizaje. De hecho, transferir de manera apresurada la responsabilidad sobre recursos humanos, presupuesto o currículo al nivel local o escolar en sistemas de bajo rendimiento podría agravar la situaci n. En estos casos, las escuelas podrían no contar con la capacidad instalada necesaria para gestionar eficazmente estas mayores responsabilidades (OECD, 2023) La evidencia internacional ha demostrado que los procesos de descentralización pueden agravar la inequidad si no se considera la desigual capacidad de las escuelas y municipalidades para movilizar recursos. La falta de financiamiento para los actores locales y la incapacidad de fomentar y desarrollar capacidades a nivel territorial también contribuyen a esta inequidad (UNESCO, 2020, 2021). En el campo de la investigación educativa comparada e internacional, una línea de estudio ha analizado cómo se han desarrollado los procesos de descentralización en países de ingresos bajos y medianos. En estos contextos, la descentralizaci n suele caracterizarse más por un proceso de desconcentración administrativa que por una auténtica devolución de poder. En otras palabras, aunque muchas de estas naciones han implementado reformas descentralizadoras, sus sistemas educativos siguen siendo altamente centralizados (Faguet, 2014; Mundy et al., 2024). Porejemplo,Chinaesunodelospaísesmásdescentralizados del mundo, ya que los gobiernos locales administran el 85% del gasto total. Sin embargo, esto ha generado problemas, ya que las provincias deben asumir numerosas responsabilidades sin recibir un financiamiento adecuado del gobierno central. De hecho, solo el 5% del presupuesto proviene del nivel central, lo que obliga a las provincias a redistribuir los fondos entre los distintos condados. Para abordar estas desigualdades, recientemente se ha implementado una reforma que busca otorgar al gobierno central un papel más activo en la reducción de brechas regionales y la mejora de los servicios públicos (UNESCO, 2020, p. 96). En Islandia, la superposici n de roles y responsabilidades entre el Ministerio de Educaci n y las municipalidades ha generado conflictos en torno al financiamiento y ha obstaculizado la colaboraci n entre ambos niveles. En cuanto a las políticas de inclusión educativa, solo la capital cuenta con un plan formal, lo que ha provocado una gran variabilidad en la implementaci n a nivel regional. Esta disparidad ha incrementado la demanda por estándares mínimos compartidos en todo el sistema educativo (UNESCO, 2020, p. 97). Por otro lado, en Ghana, el proceso de descentralización tuvo inicialmente un enfoque centrado en la rendición de cuentas burocrática, dejando en segundo plano el fortalecimiento de capacidades locales y la distribución equitativa de recursos, necesarios para alcanzar los objetivos planteados. Recientemente, el país ha creado una unidad especializada encargada de la planificación, generaci n y uso de evidencia, con el prop sito de adaptar programas y políticas educativas a nivel local de manera más efectiva (Mundy et al., 2024). A pesar de estos desafíos, los procesos de descentralización en educaci n pueden desarrollarse de manera exitosa. En Europa, existen varios ejemplos de coordinación efectiva. En Italia, los acuerdos a nivel nacional y regional regulan y alinean las políticas educativas, garantizando coherencia en su implementaci n. En Portugal, los municipios y el Ministerio de Educación firman contratos que establecen las reglas para aplicar políticas nacionales. Además, las escuelas primarias y secundarias pueden celebrar acuerdos formales con el Ministerio para aumentar su autonomía en la organización curricular y pedagógica (UNESCO, 2020).

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