Nueva educación pública: evidencia para los desafíos de futuro
314 permanencia en un puesto de trabajo específico y forzándolos a diversificar el desarrollo de capacidades para la continuidad de estudios. Junto a un currículum de tipo práctico, vinculado a un campo ocupacional y mercado laboral específico, se debe preparar a los estudiantes para que puedan ingresar a programas de educaci n terciaria o superior (Sevilla y Ortiz, 2019). ■ La EMTP como parte del sistema escolar debe ser reconsiderada como una opci n vocacional válida y repensada en perspectiva de los retos futuros del país (Sepúlveda et al., 2020) y de sus estudiantes para ser respetados y formados como personas y ciudadanos, agentes político-sociales con todas sus complejidades y no solo como futuros trabajadores. ■ Los equipos del nivel intermedio de los SLEPs, son claves como líderes y muy importantes para la mejora y la transformación educativa (Tournier et al., 2023; Hargreaves, 2023); por lo que tienen potencial de movilizar la mejora sistémica de los liceos y acortar brechas de inequidad a las que históricamente se han enfrentado y que se han complejizado por los cambios sociales y educativos que tensionan su gestión. La EMTP en la NEP y la oportunidad de un cambio de paradigma. Un 26 de agosto de 1942 se crea la Direcci n General de Enseñanza Profesional –D.F.L. Nº 6-4.817, artículo 12– 28 (Mineduc, 2015), como una forma de reconocer la relevancia de la ETP para el desarrollo productivo del país. En 2024 se cumplen 82 años desde este hito. 23 años después, en 1965, se genera la diferenciación entre la FTP y la HC (Educarchile, s/f) 29 . La ruta que ha seguido la EMTP desde entonces ha estado marcada por un proceso que la fue haciendo cada vez más visible en el sistema educativo chileno, no exento de obstáculos y desafíos -como señala Bruner (2023)-, en donde el elemento que más destaca es, sin duda alguna, donde está la potencia y relevancia de la EMTP: atender mayoritariamente a estudiantes de contextos socioecon micos vulnerables. Según el Decreto 220 de (Mineduc, 1998), la EMTP es un espacio de preparación inicial para una vida de trabajo, que articula el dominio de las competencias propias de una especialidad con el currículum propio de la Formaci n General; se reconoce así, que esta experiencia educativa hace posible la consecución de competencias que permiten acceder y desarrollar una trayectoria laboral (Educaci n 2020, 2014), proporcionando además la continuación de estudios. En esta línea, el camino seguido por la EMTP en Chile evidencia la opci n clara por generar espacios de formación para el trabajo, incluso por sobre el criterio de rendimiento académico. Sin embargo, desde la segunda década del presente siglo hasta ahora, este elemento se ha visto transformado por el creciente número de estudiantes que optan por la continuidad de estudios superiores, relacionada o no a su formación TP. De esa forma, el desafío planteado (Bruner, 2023), se amplía a no s lo asegurar la atenci n de una poblaci n de estudiantes en contexto de vulnerabilidad, sino más crítico aún, asegurar transiciones educativas, trayectorias formativas y laborales en dicho contexto. Así, su propósito principal es “entregar herramientas para que los jóvenes que optan por ella puedan insertarse de manera temprana en la vida laboral y/o proseguir estudios superiores, desarrollando sus proyectos de vida con plena libertad” (Estruch, 2023, p. 66). Algunos investigadores abordan este desafío y sostienen que la EMTP en Chile responde a una política educativa fallida (Sepúlveda y Bordón, 2021), desvinculada en sus propósitos (laboral, desarrollo e innovación productiva), argumentando que el actual sistema busca fortalecer las capas medias, haciendo eco de la reforma de 1965 y su modelo desarrollista, asociado a la aparici n de un grupo de instituciones y organizaciones transnacionales (Cepal, Unesco, Banco Mundial y BID) como nuevos agentes en el campo educativo, quienes introdujeron la teoría de capital humano. De esta forma “la discusión sobre el sentido de la educación se trasladó de una dimensión de función social y política, a una en donde la validación de sus resultados se ve en el campo productivo y laboral” (Corvalán y García- Huidobro, 2016, p. 6). Apartir de esta teoría, la educación es concebida como un proceso de aumento de productividad del individuo, y su consecuente desarrollo de capacidades en y para el sistema productivo (Beech, 2006), quedando instalado este enfoque por décadas en el sistema. 28 https://www.tecnicoprofesional.mineduc.cl/secretaria-tecnico-profesional/historia/ 29 https://www.educarchile.cl/articulos/78-anos-de-educacion-media-tecnico-profesional-motor-para-el-desarrollo-del-pais
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