Nueva educación pública: evidencia para los desafíos de futuro
292 Cultura de Aprendizaje Bajo esta definición se encuentran 217 aseveraciones que muestran a los microcentros como instancias de aprendizaje muto entre docentes, como se ejemplifica en la siguiente cita: “… un colega expuso sobre la metodología de aprendizaje basado en problemas y la encontré interesante y la apliqué con mis alumnos” . Asimismo, los entrevistados reconocen que el plan de trabajo anual para los microcentros, elaborado por el SLEP, incluye actividades que promueven la actualización pedagógica. Un ejemplo de ello fue cuando se aprobó el decreto 67: “… realizamos jornadas para estudiarlo y ver cómo se podía implementar en nuestras escuelas”. Resulta interesante tomar nota de que esta cultura de aprendizaje tiene un fuerte componente de autoformación, es decir, uno o más integrantes del microcentro estudian una temática y la presenta a sus pares. Tales procesos formativos se apoyan, mayoritariamente, en las propias capacidades de los integrantes y no en la colaboraci n de agentes externos. En contraste, no se hayan referencias a formaciones dictadas por expertos externos o actualizaciones del contenido curricular. En otras palabras, en este respecto los entrevistados solo se refieren a estrategias pedagógicas desarrolladas entre pares, lo que dará ocasión para diversas observaciones en la siguiente secci n de discusi n. Innovación y Experimentación Se encuentran 174 citas asociadas a conocer innovaciones y experimentar sobre ellas. Uno de los objetivos principales para la creación de los microcentros fue promover la innovación y conocimiento de nuevas estrategias a partir de los pares. Tal innovación y aprendizaje de los pares se expresa, por ejemplo, en que “… un colega mostró cómo, desde su celular, se podían ver los planetas en la noche e hice la prueba, tomando capturas de pantallas, las que luego mostré a los niños”. Tales innovaciones se suelen asociar al desarrollo de experiencias que vinculan al currículum con los aspectos biofísicos del territorio (Ardoin, 2006 y 2012). De modo similar, otro aspecto que se destaca en los relatos sobre innovación es la vinculación del quehacer escolar con la cultura de las comunidades locales: “… acá en la escuela hacemos la ‘Churrascada’, invitamos a los habitantes del pueblo a comer churrascas [especie de pan], tomar mate y contar leyendas de la comunidad”. Este tipo de actividades unen al currículum con las características de la comunidad, y los docentes comparten, recrean y reflexionan sobre ellas al interior del microcentro. Participación de la Comunidad Se identificaron 152 segmento enque se caracteriza y valora la relación con la comunidad. Dado que las escuelas rurales tienden a ubicarse en comunidades relativamente aisladas, pasan a ser el lugar de referencia para los servicios públicos y son un centro de conexi n entre los servicios estatales y la comunidad local. Entre otras cosas, ello implica que los docentes tienden a conocer personalmente a todos los miembros de la comunidad, no solo los apoderados de los estudiantes. Fruto de lo anterior, en las reuniones de microcentro los profesores también comparten formas de vinculación con las respectivas comunidades: “… cuando recién llegué a la escuela, el colega de la escuela del otro pueblo me contó cómo era la gente de aquí, lo que me ayudó a llevarme bien con las personas”. Otra forma de vinculaci n con la comunidad se da más explícitamente en los mismos microcentros, dado que la comunidad asiste al EER en la organizaci n y recepci n de los colegas cuando le corresponde ser sede a la escuela respectiva. Asimismo, la comunidad suele participar en algunos aspectos del proyecto curricular, como las salidas a terreno: “… acá siempre hay personas dispuestas a colaborar en las salidas a terreno”. En tal sentido, un docente indica que “… mientras estábamos bajo el municipio las cosas eran más fáciles, nos daban aportes directos, más los aportes de las empresas y realizábamos salidas a terreno con los niños y apoderados, lo que hoy no podemos realizar”. Ahora, al hallarse bajo la administración del SLEP, las escuelas deben obedecer un conjunto de normas sobre rendición de cuentas que no permiten compartir recursos entre escuelas y los fondos de apoyo empresarial se entregan directamente a la administraci n central del SLEP, quedando los EER vedados de estas gestiones. En tal sentido, la creación de los SLEP implica un mayor control sobre la vinculaci n entre escuelas o microcentros y empresas locales interesadas en apoyar sus actividades curriculares.
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