Relación pedagógica y género en el acompañamiento y la dirección de tesis. Experiencias de doctorandas de la Universidad de Chile
Relación pedagógica y género en el acompañamiento y la dirección de tesis: Experiencias de doctorandas de la Universidad de Chile 18 1.3 Comunicación en la relación pedagógica La comunicación en la dirección de tesis constituye un componente pedagógico central del vínculo formativo, constituyendo la base de la posibilidad de establecer acuerdos y conocerse mutuamente. No se trata únicamente de un canal operativo para la gestión de tareas, sino de un espacio donde se modela el tipo de relación que se establece entre guía y estudiante. La forma de comunicación incide directamente en la construcción de confianza, en las oportunidades para un aprendizaje reflexivo y en el grado de reconocimiento que se otorga a la voz de la tesista (Fernández Fastuca, 2018). Una comunicación abierta y frecuente aparece como uno de los factores esenciales tanto para el bienestar de los/as estudiantes como para su éxito académico (Sverdlik et al., 2018). Algunas estudiantes señalan haber vivenciado una comunicación fluida, respetuosa, basada en la escucha activa y la disponibilidad, ya sea virtual o presencial. Esta forma puede fomentar la confianza, claridad y contención, fortaleciendo el sentido pedagógico de la dirección. Asimismo, cuando la comunicación es fluida, se tiende a caracterizar al/la docente como de calidad (Gómez-Trigueros, 2021): Es un estilo de comunicación fluido, diría yo. Y lo que más valoro es eso: la simetría. Entonces, uno se siente más en confianza, es un ambiente más simétrico y de confianza que te permite comunicarte más honestamente. (E11) Otras estudiantes, si bien reconocen una comunicación frecuente o comprometida, identifican que está marcada por formas de expresión poco cuidadosas o emocionalmente tensas. Allí, la comunicación puede convertirse en una fuente de presión emocional normalizada, en la que las estudiantes sienten que deben adaptarse a estilos exigentes, distantes o poco empáticos. De este modo, la carga afectiva del vínculo recae sobre ellas, lo que tiende a reforzar formas de autocensura y anticipar posibles conflictos en la interacción con el/la director/a: Es brígida. O sea, si me llega un mail de mi tutora, se me aprieta la guata porque es muy explosiva. Entonces, a veces, comunica las cosas de forma … no amable. (E4) En el caso de otras estudiantes, si bien la comunicación no está ausente, se caracteriza por ser poco clara, ambigua o contradictoria. Las participantes que han experimentado este tipo de comunicación se pueden ver forzadas a interpretar al/la guía o traducir instrucciones imprecisas, lo cual significa una carga cognitiva y emocional adicional. Esta dinámica puede dificultar el aprendizaje, generar inseguridad sobre el propio desempeño y convertirse en una fuente sostenida de agotamiento emocional: Siempre hemos tenido unas pequeñas diferencias en términos de comunicaciones. (...) Y yo, a veces, no le entiendo lo que me quiere decir (...). Tiene tanto conocimiento de alguna cuestión que te habla, lo que su cerebro está pensando, pero no lo baja al contexto de alguien que está recién entrando en esa temática. (E12) Además, hay experiencias en que la comunicación es intermitente, inexistente o evasiva. Las estudiantes que sienten inaccesible a su guía pueden experimentar inseguridad, desmotivación o incluso sensaciones de exclusión:
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