Relación pedagógica y género en el acompañamiento y la dirección de tesis. Experiencias de doctorandas de la Universidad de Chile

Relación pedagógica y género en el acompañamiento y la dirección de tesis: Experiencias de doctorandas de la Universidad de Chile 17 Yo le dije que necesitaba apoyo, pero no que me dijera todo lo que tenía que hacer. Y él me dijo que me iba a acompañar, pero que también esperaba que yo tomara las decisiones importantes. Eso fue claro desde el principio. (E4) En algunos casos, si bien no hubo acuerdos formales, estos se gestaron de manera implícita, pudiendo ser de forma dialogada o sorpresiva. Esta forma de trabajo suele emerger con el tiempo, y se va ajustando según la evolución de la relación y el proyecto de investigación: (…) es que como estamos en la fase de explorar los datos, cada semana es como ‘ya , exploremos’ y , por este lado, hay resultados. (E3) Igual me he ido acoplando. Por ejemplo, al inicio, esto de las reuniones de los viernes no era tan recurrente, nos lo avisaba un día antes. Entonces, eso al inicio me tomaba de [sorpresa] porque uno no tiene una presentación de resultados de un día para otro, pero con el pasar del tiempo ya se nos volvió esto una costumbre, (...) ya es más fluida la cosa. (E14) No hablar de ello puede generar presión, especialmente sobre productos o competencias académicas: Después me di cuenta de que ella tenía muchas expectativas sobre mi nivel de redacción, como que asumía que yo ya sabía cómo escribir una tesis. Yo me sentí muy presionada, pero al principio no lo hablamos. (E14) Así, algunas estudiantes relatan cómo la falta de una definición inicial sobre el modo de trabajo, plazos o entregas se puede traducir en un sentimiento de abandono. En muchos casos, la falta de acuerdos puede derivar en confusión, retrasos, soledad o autogestión forzada: No, de hecho, yo me sentí súper abandonada por mi profesor. Entonces, no hubo ese acuerdo inicial (...). Nunca hubo una instancia de decir 'esto es lo que se va a hacer'. (E9) Un factor que puede incidir negativamente en los acuerdos y, por ende, en la organización del trabajo es la carga laboral del profesor o de la profesora guía. Este es un aspecto que con frecuencia es pasado por alto en la organización institucional de los doctorados. Según se indica en un estudio del Departamento de Postgrado y Postítulo, un 52,9% de los programas de doctorado no realiza un seguimiento de las cargas laborales de las/os profesoras/es guía. (UE&G-DPP, 2024). Las estudiantes participantes del estudio, a su vez, identifican que la acumulación de responsabilidades — gestión académica, docencia en distintos niveles, tutorías múltiples, presión por publicar y cargos administrativos — suele limitar la disponibilidad de sus profesores/as y dificulta la posibilidad de sostener un acompañamiento continuo y de calidad. El juicio sobre esta situación varía según la evaluación que las estudiantes hacen del desempeño de su profesor/a como guía de tesis: cuando es negativa toma la forma de un reproche, cuando es positiva se plantea como un reconocimiento solidario dada la sobrecarga de trabajo: Eso a mí me molesta porque yo sé que tienen que hacer clases en el pregrado, tienen comisiones, pero entonces no tomen estudiantes, digan que no, si no tienen tiempo. (E19) Tienen mucha carga, la mayoría del tiempo de investigación y de publicar. Esta carrera es una locura y un agobio. (...) El profe conmigo cumplía todo, pero a un costo emocional, yo creo, super alto, o sea ocupaba los fines de semana, horarios fuera de pega (…). (E10)

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