Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

imagen criolla de la ciudad. El triángulo fundacional de Santiago capitalizaba la actividad administrativa, de servicios, de comercio y de gobierno de la nación. Aunque comulgó con el pensamiento urbanístico que el Prefecto del Sena, Barón Haussmann, impuso en París, Vicuña Mackenna se resistió a los cambios grandilocuentes y a las acciones fantasiosas. Su plan de transformaciones nació a partir de una realidad que conocía perfectamente y que reclamaba medidas prácticas 62 . Y le importaba, antes que lo demás, el bienestar del pueblo, dotándolo de programas de mejoramiento social y cultural. Junto con ello, plazas y parques. Para adoptar una serie de medidas de orden administrativo -determinación de los límites urbanos, organización de la policía, entre otras- debió contar con un plano más o menos riguroso. Contrató, para su ejecución, al ingeniero Ernesto Ansart, quien consiguió editarlo en Francia, en 1875 . En muchos sentidos, el aporte de Vicuña Mackenna, en lo que se refiere al desarrollo y al destino urbano, fue extraordinario. A1 decir de Rubén Daría, "hizo florecer las pie- dras". Sin Vicuña Mackenna y sin su Plan de Transformación sería difícil explicar lo que sucedió en los siguientes cincuenta años. En las proximidades del centro se localizaron las viviendas de mejor calidad, provo- cando con ello una alta rentabilidad del suelo. El casco original se densificó, creció en altura y ayudó a configurar la manzana tradicional. La calle, no obstante, mantuvo su dimensión horizontal de origen. La trama de la ciudad se expandía a través de las vías de circulación y crecía en al- tura con un alto grado de uniformidad, tanto en lo que concierne a forma como a tipos arquitectónicos. Durante la primera mitad del siglo XIX los pasajes cubiertos se multiplicaron en casi toda Europa. Desde luego, su influencia no tardó en irrumpir en las ciudades americanas. Brunet de Baines, arquitecto nacido en París en 1788, fue quien introdujo ese modelo en el centro de Santiago: en 1852 creó el Pasaje Bulnes, hoy conocido como Pasaje Matte, en la manzana sur de la Plaza de Armas. Como complemento de esta nueva red de circulación peatonal interior surgieron los grandes almacenes inspirados en París. Por ejemplo, el ya demolido edificio Gath y Chávez, de notable factura arquitectónica -identificaba la esquina de Estado y Huérfa- nos- fue reemplazado por el Edificio España, de discutible compromiso urbano. Camilo Sitte decía: Estudiando las obras de nuestros antepasados podremos reformar la banal aglomeración de nuestras ciudades. Propuso, con un cierto dejo de nostalgia, re- crear el pasado construyendo conjuntos contenidos, algo introvertidos y con dimensiones inspiradas en las ciudades medievales. Los edificios deben ser una suerte de telón de fondo de calles más bien cerradas, que nieguen la vista hacia el infinito. Sus detracto- res -Le Corbusier entre ellos- opinaban que había creado "el camino para los asnos" 63 . Algunos arquitectos chilenos, formados al alero del notable maestro europeo, inten- taron materializar esas ideas, preconizando una estética de la ci udad moderna. Alamas, 62 R • M • • • 22 ene artincz, op. cit., p. . 63 J • M C 1 • • "1 a1me atas o om, op. cit., p. :, . 95

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