Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

No parece extraño, en consecuencia, que el patrimonio arquitectónico y urbano en Santiago sea cada vez más escaso. La ruptura del tejido se aceleró a finales del siglo XX, cuando se privilegiaron dos modelos de crecimiento que contribuyeron a desna- turalizar el patrón original: por una parte el de ciudad-jardín, en el que se privilegiaba las casas individuales con espacio libre en torno a ellas y que obliga a una expansión de la ciudad. Por otra parte, el modelo moderno, que amenazaba la supervivencia de la ciudad histórica. El espacio público urbano, por desgracia, ha estado cada vez más ausente. También el espacio privado se redujo a una expresión mínima. Entre las ideas que estaban en boga en occidente merece la pena recordar una de Camilo Sitte: El destino de la mayor parte de los barrios de la ciudad es la construcción de viviendas comunes, no importa que se presenten en ropa de faena; pero las calles y plazas deberían aparecer con traje de fiesta para alegria y gloria de sus habitantes 53 . Es indispensable tener presente el diseño del espacio intermedio entre edificios, de modo que la vida se organice comunitariamente, relacionando las parcelas urbanas entre sí. Aymonino afirma que en los casos que una determinada ciudad posee un significado -es decir, cuando pue- de encontrarse en ella, desde una perspectiva morfológica, una homogeneidad de la representación arquitectónica (independientemente de la época de construcción de las distintas edificaciones)- pueden establecerse relaciones precisas y, por lo tanto, identificables entre la forma urbana y la escala de los edificios (en particular monu- mentos), en tanto que fenómenos mutuamente determinados 54 ... No concebir el es- pacio sino como el vacío homogéneo en el que se colocan objetos, individuos, máqui- nas, locales industriales, canales y redes de distribución, puede que sea muy lógico y racional, pero lleva a una política que destruye los espacios diferenciales de lo urbano, impidiendo su habitabilidad 55 . Santiago es una ciudad regida, en su centro, por elementos naturales, como el cerro y el río. Pero, en la estructura urbana, amén de las calles que interconectan grandes sectores y posibilitan el acceso y el desplazamiento rápido o de aquellas que concentran activida- des de intercambio y servicio, es útil considerar las permanencias de las que habla Rossi, al referirse a las tipologías 56 . Se trata de aquellos puntos singulares que se graban en la memoria colectiva de sus habitantes; justamente los que identifican a la ciudad, perma- neciendo a través del tiempo por representar características de carácter exclusivo o un significado inequívoco. En último término, la propia trama de la ciudad es un elemento estructurante. Y de ella deriva su configuración arquitectónica, que es la que da cuerpo a la ciudad. s 3 Camilo Sitte, Construcción de ciudades según principios artísticos ( 1889), (Traducción de la primera edición alemana que data del año 1889), Editorial Canosa, Barcelona, 1927. p. 41. 54 Cario Aymonino, óp. cit., p. 106. 55 Cario Aymonino, óp. cit. p. 119. 56 Aldo Rossi, La arquitectura de la ciudad, Editorial Gustavo Gili, S.A. Barcelona, 1971, p. 113. 92

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