Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

rápido crecimiento económico, con una infinidad de funciones especializadas -amén del acelerado desarrollo demográfico-, se descargó avasallando toda la estructura física y fun- cional de las ciudades. En el mejor de los casos se propició una acentuada sectorización socioeconómica de la ciudad; pero, la mayoría de las veces, se estimuló el crecimiento descontrolado y espontáneo de ella. 48 En el caso de Santiago, esta situación derivó en una serie de transformaciones: abando- no de la población residente del centro de la ciudad; irrupción de un intenso movimiento pendular -mayoritariamente automóviles particulares que se desplazaban diariamente entre el centro y la periferia de la ciudad-; por último, una incapacidad manifiesta y generalizada de la infraestructura urbana existente para amoldarse a esta nueva realidad. En definitiva, la ciudad iberoamericana transitó desde una relación funcional de inter- dependencia con el medio rural que la circundaba hasta una total autonomía funcional respecto de su entorno. Los ajustes de la trama En un proceso cada vez más acelerado -la vertiginosa transmisión de ideas de un lugar a otro es una explicación-, las capas que conforman una ciudad miscelánea se van en- cimando, produciendo un t ejido hecho de fragmentos. Aymonino señala que la ciudad consiste en una superposición de elementos generados en distintas épocas 49 • Todas ellas determinan su caracterización como una obra de arte global, un mosaico en el que conviven partes diversas que hablan de su metamorfosis 50 . A diferencia de las ciudades europeas, que ya no necesitan seguir creciendo y más bien se afanan en conservar y reutilizar estructuras existentes -la población se ha estan- cado y sus necesidades básicas y de vivienda están ya resueltas-, las urbes americanas no dejan de extenderse. Y es que, efectivamente, en las ciudades ya consolidadas de Europa, antes que la expansión se busca renovar los espacios históricos en aras de un mejoramiento de la calidad de vida. Se intensifica, asimismo, el interés por el ecologismo y las corrientes conservadoras del ambiente. Cada vez extraña menos que se defiendan valores arqui- tectónicos del pasado y que se trate el tema de la conservación de sectores urbanos completos 51 . América aún no despierta del todo. Los casi quinientos años de historia de Santiago dan cuenta, por ejemplo, de la evolución del pensamiento urbano occidental, el cual se expresa en el trazado y en la arquitectura de los barrios 52 • Se ve distante aún suma- durez. 48 Jürgen Bar, óp. cit., p. 29. 49 Cario Aymonino, El significado de las ciudades, H. Blume Ediciones, Madrid, 1981, p. 93. 50 Jaime Matas Colom, Historia morfológica de la ciudad en Chile, Facultad de Arquitectura, Arte y Disei'io, Serie de textos de estudio, Universidad Mayor, Santiago, 2004, p. 1O. 51 Jaime Márquez R. , El patrimonio como continuidad temporal y espacial, en Revista CA Nº 95 (Colegio de Arquitectos de Chile), Santiago, 1998, p. 15. 52 Jaime Matas Colom, óp. cit., p. 11 . 91

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