Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
Conviene no perder de vista el arraigo que expresan hacia el centro los estratos bajos y medios de la población 46 . De allí que los programas que se elaboren tengan que consi- derarlos y ser, por lo mismo, accesibles a ese segmento. ESTRUCTURA URBANA DE SANTIAGO Casi todas las ciudades iberoamericanas han sido "fundadas" y no han surgido gradual- mente como el producto de una relación permanente hombre-espacio, desenvuelta al amparo de actividades económicas determinadas. Esto implica que ellas fueron, en algún momento, concebidas en su totalidad. Se les determinó una estructura urbana, atribuyéndoles una función claramente explicitada. La ciudad de Santiago nació, al igual que una serie de otras capitales en América, como fru- to de una necesidad de consolidación y acrecentamiento del dominio de conquistadores en tierras colonizadas. En consecuencia, la capital de Chile surgió con un fuerte sello de emplazamiento militar, buscando ventajas estratégicas defensivas. Una concepción de est e tipo se basó en una serie de modos de relacionar la ciudad con su escenario natural dentro del cual se insertaba 4 7 . Es así como en una econo- mía eminentemente agrícola, sin un poder de demanda concentrado espacialmente, la nueva ciudad hispánica colonial representaba un elemento completamente extraño dentro de esta modalidad de ocupación dispersa del espacio. De ahí que los primeros asentamientos urbanos coloniales hispánicos evidenciaran, la mayoría de las veces, una relación de vinculación muy sutil, inteligente y armónica entre el paisaj e rural y el am- biente citadino. El ejemplo más perfecto de este engranaje lo constituye, sin duda, la modalidad de casas-quinta, que le imprimieron a la capital su sello característico hacia fines del siglo XIX. Por otro lado, los nuevos pueblos estaban, imperativamente, supeditados a esta vin- culación, ya que en definitiva ella era la esencia motora de su existencia, que le brindaba la razón de ser de su funcionamiento. Los asentamientos urbanos coloniales carecían de una concentración y especialización de funciones y actividades económicas propias para posibilitar una vida autosuficiente. Aun cuando los pueblos coloniales hispánicos fueron concebidos con un sello de ocupación administrativo-militar, desde su fundación se reco- noció la base agrícola del uso del espacio donde se asentaron. Se propició, de ese modo, una evidente armonía de funcionamiento. Con el transcurso del tiempo, en especial a partir de la independización de las colo- nias, se generó una gradual diversificación de la base económica de los nacientes países, lo que trajo consigo consecuencias de orden demográfico y social. Las ciudades concebidas originalmente para que alcanzaran un cierto grado de ar- monía con su entorno espacial y económico no lograron participar de esta evolución. El 46 Fernando Carrión, Centros históricos y Actores Patrimoniales, Cuadernos de la CEPAL, Nº 88, Santiago, 2003, p. 130. 47 Jürgen Bar, Estructura Urbana de /,as metrópolis latinoamericanas. El caso de la ciudad de Santiago. Un ivers idad de Kiel, Repúb li ca Federal Alemana, Ricardo Riesco (Un iversidad Católica de Chile), Revista de Geografía Norte Grande 8: 27-55 (1981), pp. 27-28. 90
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