Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

El freno del crecimiento de la ciudad se explica, además, porque las órdenes religiosas poseían grandes haciendas que prácticamente conformaban un cinturón infranqueable. Y es que a la Corona Española no le fue posible impedir el surgimiento del latifundio eclesiástico, una vez que fueron expulsados los jesuitas 28 . En 1560 Felipe II prohibió a las órdenes religiosas - domínicos, franciscanos y agus- tinos- que poseyeran bienes raíces; ni siquiera les permitió que percibieran rentas de explotaciones agrícolas. Posteriormente se les concedió autorización para que pudieran recibir legados o donaciones. Figura I: Iglesia de Santo Domingo. Un censo ordenado por el Consejo de Indias revelaba, sin embargo, que las prohibiciones legales en el Virreinato de la Nueva España no impidieron que más de un tercio de todos los edificios, predios, solares e inmuebles, pertenecieran a las órdenes religiosas cuando se iniciaba el siglo XVII. 29 Registros escritos de 1793 señalan que a mediados del siglo XVIII cerca de la mitad del Virreinato del Perú pertenecía al estamento eclesiástico y no estaba sometido a las leyes del Estado. De los 3.941 edificios de la ciudad de Lima, 1.135 pertenecían a las iglesias, conventos y fundaciones piadosas 30 . En Santiago, por su parte, numerosas congregaciones eclesiásticas comenzaron a esta- blecerse desde los primeros días de la conquista. A los mercedarios se les concedió, en un primer momento, la Ermita del Socorro; posteriormente se localizaron en terrenos donados 28 Fide l Araneda Bravo, Historia de ILi Iglesia en Chile, Edic iones Paulinas, Sección Chil ena, Biblio teca Nacional, Santiago, 1986, p. 452. n Fidel Araneda Bravo, óp. cit., p. 467. 30 R • M • • • 35 ene artmez, op. cu., p. . 83

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