Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

• Hospital del Socorro: En las afueras de Santiago (al sur de La Cañada) Pedro de Val- divia fundó un hospital en los primeros años de la Conquista. Le llamó Hospital del Socorro por estar localizado en un solar contiguo al de la ermita del mismo nombre. Era un edificio precario, que en sus inicios solo satisfacía la atención de los soldados heridos en combates. Posteriormente se denominó "Hospital de San Juan de Dios", a causa de la orden religiosa que estaba a cargo de él. Entre las calles destacaban, en un principio, las que bajaban desde las faldas del cerro Santa Lucía hasta la cañada de García Cáceres, al poniente. Quedan en un segundo plano las calles que corrían de norte a sur (las llamadas calles atravesadas). Cuando fue necesario subdividir las manzanas -originalmente de 4 solares-, no había más opción que practicar las puertas de ingreso por las calles atravesadas. A partir de entonces surgieron algunas fachadas de mayor elaboración en esas calles secundarias. También se crearon calles entre manzanas que, por cierto, no cruzaban toda la ciudad: fueron conocidas como las calles tapadas, porque no tardaron en convertirse en fran- cos obstáculos para la fluidez del tránsito dentro de la urbe. La presencia del río fue fundamental a la hora de decidir la localización de Santiago. A la llegada de los españoles el rio se encontraba dividido en dos brazos, entre los cuales se formaba una verdadera isla. Además de otorgar una protección contra los nativos, abastecía a los primeros vecinos de la ciudad, atendiendo sus necesidades bá- sicas para sobrevivir, permitiendo, además, el regadío de cultivos y el funcionamiento de los molinos. No se desconocen, sin embargo, los estragos que producía periódi- camente, en épocas de crecidas. Solamente cuando se construyeron los tajamares se controlaron los grandes desbordes que t erminaban por inundar la ciudad 21 . Los UMBRALES DE LA CIUDAD Cada ciudad crece a su aire. Las condicionantes que determinan su desarrollo no siempre son evidentes. Sin embargo, es posible, tras el análisis detenido de documentos y de una aplicada observación de la realidad, identificar los principales momentos de su historia. Aunque no existe una cartografía que permita representar la evolución de la ciudad de Santiago a intervalos regulares, sí hay datos fidedignos que ayudan a inferir los estadios intermedios. Boleslaw Malisz afirma que el crecimiento de toda ciudad se produce cuando intenta ex- pandirse más allá de su verdadera capacidad, y lo hace de manera escalonada, a espasmos, demarcando en cada caso un umbral2 2 . La ciudad es, al final de cuentas, la sumatoria de anillos o fragmentos de expansión cuyas cicatrices serán discernibles en el tiempo. Son los tatuaj es que impone, en primera instancia, la geografía, con su despliegue de accidentes 21 Fernando Pérez O., José Rosas V., y Luis Valenzuela B., Las aguas del Centenario: Infraestructura y embellecimiento urbano, en Revista ARQ Nº 60, Santiago, 2005, p. 73. 22 Boleslaw Malisz y Guillermo Olvera, La técnica de análisis por umbrales como instrumento en la planeación urbana y regio,ial, Investigación Económica, Nº 133, UNAM, México, D.F. , enero-marzo 1975, p. 2 1. 80

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