Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

La fundación Cuando Valdivia y los conquistadores llegaron al valle del Mapocho se encontraron con unas tierras feraces, resguardadas por el thopahue (nombre con que los indígenas se re- ferían al cerro San Cristóbal). Exploraron el terreno y tan pronto se encontraron con los cultivos y caseríos indígenas, además de un río cercano, comprobaron la fertilidad de estos suelos. Decidieron, entonces, establecer su campamento en ese lugar: un terreno protegido, donde había agua, madera y abundante vegetación para levantar en sus laderas las tiendas de campañas, núcleo de la futura cuidad de Santiago. Precisamente donde el Mapocho abre sus brazos se encontraban las tierras pertene- cientes al cacique Huelen-Huara. Tras algunas negociaciones, el cacique aceptó trasladarse a otros terrenos, dejando sus propiedades al servicio de los españoles. Estos, a su vez, se dejaron guiar por las disposiciones de Carlos V: que el agua esté cerca y se pueda conducir con facilidad al pueblo; que los terrenos no sean excesivamente altos por las molestias de los vientos, ni tan bajos que puedan ser malsanos; que saliendo el sol dé primero al pueblo que al agua; que existan los ma- teriales necesarios para la construcción de casa; que al trazar la ciudad se deje "tanto compás abierto" que permita el crecimiento de su población 9 . Los conquistadores consideraron que el lugar cumplía con todas esas condiciones, exigi- das por la corte, para la fundación de una ciudad. El primero de los campamentos formados tuvo lugar en el cerro Huelén, que fue rebautizado como Santa Lucía. Al lí los españoles levantaron sus chozas de ramas y paja, una capilla y una pequeña fortificación para cuidarse de los indígenas. El 12 de febrero de 1541 se redactó el acta fundacional. Valdivia marcaba el punto exacto donde se localizaría la Plaza Mayor y desde allí el alarife Pedro de Gamboa procedió a trazar la ciudad de Santiago, orientando los predios hacia los cuatro puntos cardinales. La plaza - un cuadrado de 138 varas de lado (115,23 metros)- fue el punto de par- tida de nueve calles que se extendían de oriente a poniente; en sentido perpendicular, de quince calles de norte a sur. A cada vía se dio un ancho de 12 varas (10,02 metros), exceptuando la que enfrentaba el "Camino de Chile" 1 º, actual Paseo Ahumada. Las 126 manzanas que rodeaban la Plaza Mayor, divididas en cuatros solares, también tenían 138 varas en cada uno de sus costados; estaban dispuestas para los españoles de mayor rango. Fueron repartidas definitivamente hacia 1580. Para uso y beneficio de los ciudadanos se destinaron 22 acequias. La ciudad quedó delimitada por el norte con el brazo más caudaloso del río Mapo- cho; por el sur, con La Cañada, actual Alameda; por el oriente, con el cerro Huelén; y, por el poniente, con la Chacra de don Diego García de Cáceres, por donde hoy cruza la Avenida Brasil. Q Carlos Valenzuela Solis de Ovando, La Plaza de Amias de Santiago, Cuna de Chile, Editorial La Noria, Santiago, 1993, p. 14. 10 Así llamaban al camino que unía Chile con Perú. 72

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