Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

nes, como último recurso, decidieron evacuar el valle y emigrar hacia el sur, a la tierra de los promaucaes 7 . La imagen de la ciudad representaba, para ellos, el trabajo esclavizante y la desestructuración de su sociedad. Por eso trataron de destruirla o de alejarse hasta donde no llegase su influencia; por otro lado, la incorporación y empleo de la población nativa en las tareas de la agricultura y otros trabajos resultaba ser un apoyo fundamental para el afianzamiento definitivo de la colonia en una tierra extraña. Su alejamiento del valle significó una amenaza para la supervivencia, al no contar con su trabajo; pero, al mismo tiempo, permitió que la Colonia se estableciera firmemente en un territorio pací- fico y seguro, como no tendrían más tarde las ciudades sureñas. Esta paz y seguridad que se alcanzó fue, al parecer de los españoles, tan definitiva que nunca llegaron a construirse los muros defensivos que se habían proyectado para Santiago, ni las puertas de la ciudad en donde debía recibirse a los nuevos gobernadores que llegaban a la capital del Reino. Una de esas puertas debió quedar en la actual calle 21 de Mayo, lugar en donde se recibió con una construcción provisoria al gobernador Bravo de Saravia. El desarrollo urbano de Santiago del Nuevo Extremo durante el periodo de domina- ción hispana fue un lento proceso, según se puede comprobar cuando se examina la se- cuencia de los pocos antecedentes gráficos existentes, referidos a la forma y tamaño de su planta a lo largo de aquellos siglos. Entre los croquis de Tomás Thayer Ojeda que recons- truyen documentalmente la constitución de la propiedad y el desarrollo de la ciudad de Santiago desde 1552 hasta 1575 y el primer plano de carácter técnico realizado en 1712 por el viajero francés A.madeo Frézier, la ciudad, en cuanto a su planta física, poco ha cambiado. La traza mantiene, con pocas modificaciones, su forma original, extendiéndose desde las faldas mismas del cerro Santa Lucía por el oriente hasta las inmediaciones de la extensa propiedad agrícola que, con el tiempo, ha llegado a constituir la chacra del que fuera compañero de Valdivia, el capitán Diego García de Cáceres, por el poniente. Hacia el norte, el río Mapocho es un fuerte límite, localizándose en su ribera norte el rancherío de La Chimba, conformación espontánea y rudimentaria. Hay que hacer notar que en el plano de Frézier aparece en ruinas el puente que comunicaba dicho sector con la ciudad. La Cañada, por su carácter de hondonada natural, es el límite sur, dando acceso a una serie de propiedades agrícolas y manteniendo un rol secundario, sin presagiar el sentido de eje que adquirirá con el transcurso del tiempo, cuando se convierta en la Alameda Bernardo O'Higgins. La revisión del ensayo que aplica la Teoría de los Umbrales al desarrollo de la ciudad de Santiago 8 , permite reconocer la existencia de una forma urbana originaria que, limi- tada claramente por barreras o referentes físicos de diversa índole, ha perdurado en el tiempo. Estas barreras, que solo a contar del siglo XVII I empezaron a ser superadas, con- tuvieron durante mucho tiempo el crecimiento en extensión de la ciudad. • Leonardo León Solís, La menna de la sociedad indígena en Chile cenrral y la última guerra de los promat1caes, 154 J- I 558, lnstitute of Amerindi an Studies, St. Andrews, Scotland, Biblioteca Nacional, Santiago, 1991, p. 49. René Martínez, Desarrollo urbano de Sanriago 1541 -1941 , Ensayo de aplicación de la Teoría de los Umbrales a la interpretación del desarrollo hísrórico de la ciudad de Sa11tiago, Documento docente. Unidad de Cursos y Seminarios. Facultad de Arquitectura y Urbanismo Universidad de Chile y Colegio de Arquitectos, Santi ago, 1977, p. 24. 71

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