Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

hecha de adobes, resistió la embestida. Las providencias en la protección de la ciudad se atribuyeron al apóstol Santiago, protector de España. Por eso la ci udad fue bautizada con su nombre: Santiago del Nuevo Extremo. Aquel verano fue dedicado íntegramente a reconstruir la ciudad, sus murallas de adobes y sus techos de madera y paja. Hicieron mucha cantidad (de adobes), de los cuales hicieron un cercado que tomó cuatro solares, que es una cuadra; tenían la cercada en alto dos estados y de dos adobes y medio de grueso y cada adobe media vara de medir de largo; tenían las esquinas de la cuadra una pequeña torre baja con sus troneras; porque aquélla bastaba para defensa de aquellas gentes 3 . Bibar ha descrito, con propiedad, cómo era el valle del Mapocho: Está la ciudad de Santiago en un hermoso y grande llano como tengo dicho. Tiene a cinco y seis leguas montes de muy buena madera que son unos árboles muy grandes que sacan muy buenas vigas. (. ..) Hay palmas y solamente las hay en esta gobernación... En los términos de esta ciudad hay muy buenas minas de oro y plata y cobre y estaño y otros metales... El valle del Mapocho, por su conformación plana, es donde se inicia el valle central, llano y extendido longitudinalmente hacia el sur. Su topografía resultaba muy apta para realizar la conquista con el amplio uso de la caballería, lo cual coincidía con la voluntad de expansión e independencia que es propia de la estrategia de los nuevos conquistadores españoles 4 . La condición plana que ofrecía el valle del río Mapocho fue lo que definiti- vamente consideró Valdivia para elegirlo como primer asiento de una ciudad en Chile. Santiago, situada en el interior como punto de penetración hacia el sur, supera las buenas condiciones que ofrece el valle de Aconcagua (90 kilómetros más al norte) y la posición de un puerto en la costa, como es Valparaíso, al cual por bastantes años no se le otorgará categoría de ciudad. Santiago significará para Valdivia el ejemplo de ciudad para mostrar como modo de conquista civilizada, interesando a los aborígenes. Es también el centro de operaciones hacia el sur; Valparaíso, en cambio, es el lugar de entrada, de apoyo y del aprovisiona- n1iento por mar, así como el lugar de salida hacia Perú. Según un recuento hecho por Valdivia, el valle del Mapocho t enía una población de 50.000 habitantes : Vivían en dispersión sobre las riberas de los ríos Mapocho, Lam- pa, Caren, Colina i Maipo, i en las faldas de los Andes, estando despoblado lo demás del territorio 5 . La implantación definitiva de Santiago después de su destrucción, dotándola con una construcción sólida, resultó ser una tarea ineludible para los conquistadores, según Carballo y Goyeneche: Mandó el gobernador se llevase a efecto su disposición de levantar los edificios de adobe o ladrillo sobre profundos cimientos, i que se techase con teja para evitar otro incendio 6 . El caso fue que la erección de la ciudad llenó de espanto a los nativos, quie- 3 s 6 Jerónimo de Bibar, óp. cit., p. 89. Jerónimo de Bibar, Crónica y Relación Copiosa y Verdadera de los Reinos de Chile (1558), Fondo Histórico y Bibliográfico José Toribio Medina, Santiago, 1966. Vicente de Carvallo y Goyeneche, Descripción Histórico-Jeográfica del Rei110 de Chile, 1740-1816, Colección de Historiadores de Chile, Volúmenes 8, 9 y IO, Biblioteca Nacional, Santiago, 1876. Vicente de Carvallo y Goyeneche, óp. cit. 70

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