Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

A contar de 1960 la expansión del parque de autom.óviles presionó sobre las áreas más próximas al corazón administrativo-comercial, trayendo consigo la demolición de muchos inmuebles que se redujeron a solares de aparcamiento, mucho más lucrativos y menos exigentes en materia de manutención 34 . Como en muchas otras ciudades iberoamericanas, Santiago experimentó un abrupto despoblamiento de su centro histórico, que lo explica, en buena medida, la política de gobierno, orientada a hacer propietarios a los postulantes a los programas habitacionales desarrollados en la periferia de la ciudad. Adicionalmente, las organizaciones de pobla- dores impulsaron las tomas de terreno en la zona sur de Santiago, asegurando, a cada fa- milia, un terreno apropiado a la función residencial, y ya no junto a vertederos o acequias adyacentes a la vía férrea. Imposible desconocer, finalmente, los efectos devastadores del terremoto de 1985, que provocó derrumbes y severos daños en la mayoría de las edificaciones antiguas. Las reparaciones, siempre tardías, se limitaron a aspectos formales y de superficie. En muy pocos casos se intervino estructuralmente. Se multiplicaron los sitios eriazos, que suma- ban, en 1988, 132 hectáreas 35 . El cuadro social del centro se tornó heterogéneo, con predominio de los grupos de ingresos bajos o medios, a diferencia de las poblaciones periféricas, mayoritariamente de extracción obrera. Entre quienes habitaban el centro de Santiago abundaban los funcio- narios públicos calificados en los últimos grados del escalafón administrativo, comercian- tes no establecidos, auxiliares de oficinas, porteros, encargados del aseo, carteros; tampoco faltaban los jubilados con pensiones mínimas y, en algunas zonas, los pordioseros y las prostitutas. Otros tantos, vinculados al sector informal de la economía, oficiaban de me- cánicos, taxistas, peluqueros o sastres. Todos ellos alquilaban un cuarto a módico precio en una localización excepcional de la ciudad. Se explica, de ese modo, la abundancia de residenciales o pensiones baratas, muchas de ellas destinadas a estudiantes provincianos, a vendedores viajeros o a transportistas de paso. Las personas mayores se avenían con el centro, donde consiguieron estructurar una red de relaciones sociales que les permit ía una digna supervivencia 36 . La multiplicidad de factores que inciden en un proceso de revitalización de cualquier centro histórico obliga a un trabajo multidisciplinario que conjugue todos los intereses involucrados. El terremoto de 1985, que trajo consigo devastación, fue, al final de cuent as, una oportunidad perdida. Se hizo, parcialmente, una operación cosmética, sin atacar los pro- blemas profundos. 3 ' Miguel Lawner, óp. cit., p. 17. 35 Armando de Ramón, Santiago de Chile (l 54 I • I 99 I): Historia de una sociedad urbana, Editorial Mapfre, Santiago, 1992,p.284. 36 Armando de Ramón , Patricio Gross y Enrique Vial, óp. cit., p. 88. 68

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