Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

vehicular y contaminación atmosférica; pauperización y hacinamiento de sus habitantes y deterioro del patrimonio edificado por falta de manutención 7 . A pesar de lo anterior, el casco histórico jamás ha abdicado en su rol de centro representativo, administrativo, político, financiero y educacional de la ciudad. Fruto -en parte- de la actividad telúrica local de 1987, el estado del patrimonio edifi- cado de la ciudad se volvió alarmante. Este hecho significó la promulgación de un recargo del 6% sobre las planillas de pago para destinar dicha recaudación a recuperar la ciudad. En 1992, blandiendo en su discurso político la consigna del renacimiento de la ciu- dad, Yamil Mahuad fue electo alcalde. La nueva administración, encabezada por Ma- huad, enfrentó el problema de la recuperación del casco histórico básicamente desde tres dimensiones: En primer lugar, desde la perspectiva del financiamiento. Efectivamente, al impues- to antes mencionado se agregó la gestión de aportes de instituciones de cooperación internacional, empresas privadas y, sobre todo, un préstamo de 200.000.000 de dólares provenientes del Banco Interamericano de Desarrollo. En términos regulatorios, se procedió a la elaboración de un Plan Maestro del Casco Histórico. Este Plan Maestro incluyó la peatonalización del centro y la implementación de una red de transporte de trolebuses. También incluyó la creación de corporaciones privadas de administración de equipamientos culturales de importancia metropolitana (como el Museo de la Ciudad, por ejemplo). Finalmente, se procedió al estudio e implementación de ordenanzas específicas para la intervención en las construcciones de valor patrimonial y en la recuperación de espa- cios públicos, tales como plazas inmediatas a conventos o edificios representativos. La integración de los ciudadanos al proceso de recuperación de la ciudad se buscó mediante la creación de una comisión de Áreas Históricas, institución que no solo es integrada por los regidores de la ciudad, sino también por el Colegio de Arquitectos, representantes del Patrimonio Cultural y de la comunidad. El ciudadano residente en el casco histórico tuvo su propia posibilidad de acceder a préstamos blandos para la reha- bilitación de viviendas. Los principales escollos que fue necesario superar en el proceso de consolidación de Quito como ciudad histórica fueron el financiamiento y el transporte. El primero constituyó un desafío a la capacidad de gestión de una autoridad política que debía mostrar resultados positivos durante su periodo de gobierno; el segundo implicó la concertación de la autoridad local con la nacional para contrarrestar la oposición del poderoso gremio de transporte de pasajeros de la ciudad. Al mismo tiempo, significó la puesta en funcionamiento de una solución de transporte de pasajeros que garan- tizara la detención del deterioro producto del tránsito vehicular y la contaminación atmosférica. El resultado final de las acciones descritas es la revalorización del casco histórico como lugar de destino y residencia, aun cuando el proceso todavía no termine de consolidarse. 1 María del Pilar Tello (editora), La ciudad posible. Lima. Patrimonio Cultural de la Humanidad , 1999, p. 62. 55

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