Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

forma de asentamiento que, casi siempre, se manifestó en dos estructuras básicas: una, la retícula ajedrezada; la otra, aquella que se adaptaba a los accidentes geográficos del terreno'. En ambos casos se trató de establecer pautas para orientar el trazado urbano de una manera práctica y eficiente. La construcción de las ciudades americanas se ciñó a las ordenanzas de Felipe II del 13 de julio de 1573 que, a partir de la plaza mayor, definía la retícula de calles 2 • Promediaba el siglo XX cuando se produjeron crecimientos explosivos en todas las ciudades americanas. Una de las causas centrales: la migración campo-ciudad. Sumábase a ella el cambio que experimentaba el patrón de vida de los habitantes que tradicio- nalmente ocuparon los cascos históricos. Con celeridad descontrolada se destruía y se creaban obras nuevas, menospreciando sin escrúpulos el marco existente. Aparecieron las discontinuidades del paisaje urbano, disolviendo gradualmente un tejido que hasta entonces lucía armónico y coherente. Por fortuna se hicieron sentir -tímidamente al comienzo- los ecos que provenían de Europa tras la fundación de UNESCO, en 1945. Algunas naciones habían decretado leyes de protección para sus monumentos (Francia, en 1911; España, en 1926). México fue el primer país americano que se sumó a los esfuerzos internacionales para la Conservación de los Monumentos y Ciudades Históricas, participando en la Conferencia de las Nacio- nes Unidas sobre Viajes Internacionales y Turismo, celebrada en Roma en 1963. Y llegó la Carta de Venecia, un año después 3 . Se sucedieron los encuentros: la Reunión sobre Conservación y Utilización de Monu- mentos y Lugares de Interés Histórico y Artístico de 1967, en Quito; el Coloquio Inter- nacional sobre la Conservación, Preservación y Valoración de los Monumentos y Sitios en función del Desarrollo del Turismo Cultural, acaecido en Oxford, en 1969. Ahora bien, la diversidad de situaciones que caracterizan los centros históricos de las ciudades iberoamericanas impide un análisis común y un tratamiento homogéneo a sus problemas 4 . Nada tienen que ver Medellín con Lima o Santiago con Sucre. Un centro histórico igualmente pudo haberse consolidado en el periodo prehispánico (Cuzco), co- lonial (Popayán), republicano (Santiago) o moderno (Brasilia) 5 . Quito Quito fue, junto a Cracovia (Polonia), la primera ciudad del mundo en ser declarada Pa- trimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978. Con sus 70.000 habitantes y 300.000 visitantes diarios, el casco histórico de la ciudad 6 adolecía de problemas de congestión 2 3 s 6 Martha Rosalía Sánchez Lópcz, La rehabilitación de los centros históricos en lvléxico: un estado de ÚI cuestión, México D. F., 2000, p. 147. Alejandro Suárez, Ciudadan@latin@ http:// habitat . aq.upm.es/boletin/n23/aasua .html. Martha Rosalía Sánchez López, óp. cit. , p. 150. Fernando Carrión, Centros históricos y Actores Patri1no11iales, Cuadernos de la CEPAL, Nº 88, Santiago, 2003, p. 130. Fernando Carri ón, óp. cit., p. 131. El casco histórico de Quito, con 308 manzanas es probablemente el tercero más grande de Latinoamérica, precedido de Ciudad de México y Lima. 54

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