Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

to centrífugo de la población fue iniciado por miembros de los estratos superiores en el periodo que media entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Abandonaron los an- tiguos y otrora valorados barrios del área central para trasladarse a nuevos asentamientos periféricos. Hay casos en los que se ha llegado, incluso, a trasladar integralmente hacia los bordes de la ciudad aquellos barrios de rancio abolengo, como una manera de evitar que la degradación, muchas veces incontenible, termine por deprimir a sus fieles residentes. En la actualidad el crecimiento urbano de tipo celular ha proliferado. Es el caso de las poblaciones sociales en serie, construidas por organizaciones estatales o semiestatales. O el de los campamentos marginales de autoconstrucción, levantados con materiales diversos, casi todos deleznables. La transformación funcional del centro de las ciudades y la tendencia a la suburbani- zación a partir de la década 1960-1970 ejerció una poderosa influencia en la estructura socioespacial de las grandes ciudades. Si se intenta mostrar el ordenamiento regular de los antiguos y nuevos elementos de la estructura urbana a través de un modelo, se obtiene la sobreposición de tres patrones fundamentales: 1. En una capa basal, la antigua estructura urbana heredada del periodo colonial, con su claro gradiente centro-periferia se conserva solo como un relicto, especialmente en las grandes concentraciones poblacionales. Lo que se puede reconocer con más nitidez es un ordenamiento concéntrico en la ciudad, que se desarrolla a partir de su núcleo. 2. A este modelo de zonas concéntricas se superpone una división más reciente, de tipo sectorial. Los principales ejes de orientación corresponden, en este caso, a los barrios de estratos altos y a los sectores industriales nuevos surgidos a la vera de líneas ferro- viarias o de autopistas de acceso, a las que se integran los correspondientes sectores residenciales de trabajadores. 3. Al ordenamiento concéntrico, al que se superpone la división sectorial, se suma una expansión de tipo celular en los barrios exteriores de las ciudades. Es posible distin- guir, en este tercer patrón, dos tipos principales: las construcciones sociales llamadas poblaciones planificadas y los asentamientos primitivos de autoconstrucción, conoci- dos en Chile como poblaciones callampas, dado su crecimiento espontáneo. UN PRIMER ESCRUTINIO Aunque se usan sin discriminar sus alcances físicos, es posible precisar alguna diferencia entre los conceptos casco antiguo y centro histórico. El primero es un t érmino ya familiar en las disciplinas geográficas y se refiere a los desarrollos urbanos propios del ciclo prein- dustrial; el segundo, más restringido, señala la zona histórico-monumental del casco an- tiguo (en las capitales europeas tiende a coincidir con los límites que imponía la muralla defensiva medieval). Hoy en día la distinción ya no se hace y se utilizan ambos términos como si se tratase de sinónimos. Casi sin excepción, los actuales centros históricos son la expresión de la traza fun- dacional propuesta por los colonizadores españoles. Característica de estos centros es la 53

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